
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que considera mantener el respaldo de los votantes hispanos a dos semanas de las elecciones de medio mandato, previstas para el 3 de noviembre, en las que se definirá el control del Congreso, pese a la caída de su popularidad entre esta comunidad.
«Creo que lo estamos haciendo bien», respondió
Trump al ser consultado sobre sus perspectivas electorales entre los latinos.
El mandatario aseguró que cuenta con un apoyo importante de este sector y
recordó que en las elecciones presidenciales de 2024 obtuvo el mayor porcentaje
de voto hispano alcanzado por un candidato republicano.
«Tengo un tremendo voto hispano», declaró
antes de salir de la Casa Blanca rumbo a Kansas, donde participará en un mitin
para respaldar al senador republicano Roger Marshall.
Sin embargo, las encuestas muestran una
evolución desfavorable para el presidente. Un estudio publicado la semana
pasada por el Centro Pew indica que solo el 24% de los votantes hispanos
aprueba su gestión, frente al 38% registrado al comienzo de su segundo mandato.
La disminución del respaldo se produce en
medio de la preocupación por el elevado costo de la vida y las críticas a la
política migratoria de la administración republicana, que ha impulsado
deportaciones masivas.
Según el mismo estudio, el 70% de los votantes
latinos considera que las políticas de Trump perjudicaron a esta comunidad,
mientras que el 61% afirma que su situación empeoró durante el último año.
Los resultados reflejan una distancia entre la
percepción del mandatario sobre su respaldo electoral y la opinión expresada
por una parte importante de los votantes hispanos encuestados.
Durante las elecciones de 2024, Trump logró
avances entre los latinos, un grupo que históricamente ha respaldado en mayor
proporción a los candidatos demócratas, aunque sus preferencias varían según el
estado, el origen nacional, la edad y otras características del electorado.
El pasado 2 de octubre, durante una visita de
campaña a Texas, el presidente ya había defendido su apoyo entre los latinos y
descartado cambios en su política migratoria. «Tenemos que hacer lo que tenemos
que hacer», afirmó entonces al referirse a las deportaciones masivas.
La inmigración constituye uno de los
principales puntos de controversia de su Gobierno. Mientras la Casa Blanca
sostiene que las deportaciones son necesarias para hacer cumplir las leyes
migratorias, las medidas generan preocupación entre familias y comunidades con
vínculos migratorios.
Las elecciones del 3 de noviembre renovarán la
composición del Congreso y serán una prueba política para el Gobierno
republicano. El resultado determinará el margen de maniobra de Trump para
impulsar su agenda durante la segunda mitad de su mandato.
Más de 36 millones de hispanos están habilitados para votar en estos comicios, lo que convierte a este grupo en uno de los segmentos electorales de mayor peso en Estados Unidos. Su participación y sus preferencias pueden influir en contiendas legislativas especialmente disputadas.