
Seis personas murieron, entre ellas dos niñas, y otras 15 resultaron heridas este lunes en un ataque con un dron ruso contra un parque público de Nova Vodolaha, en la región nororiental ucraniana de Járkov. La ofensiva ocurrió alrededor de las 16:30, cuando numerosas familias se encontraban en el lugar. Siete de los heridos son menores de edad, según informaron las autoridades locales.
El gobernador regional de Járkov, Oleh
Syniehubov, confirmó el balance de víctimas y denunció que el ataque alcanzó un
espacio recreativo sin infraestructura militar. La localidad de Nova Vodolaha
está situada a unos 30 kilómetros al suroeste de la ciudad de Járkov y tenía
cerca de 10.000 habitantes antes de la invasión rusa a gran escala, iniciada en
febrero de 2022.
Según los primeros datos de las autoridades
ucranianas, el bombardeo fue ejecutado con un dron del tipo Geran-3. El
presidente Volodímir Zelenski señaló que el aparato impactó directamente contra
personas que se encontraban en un parque cercano a un café y calificó el hecho
como una «pura atrocidad».
La Fiscalía ucraniana identificó inicialmente
entre las víctimas mortales a tres mujeres de 28, 34 y 36 años, además de dos
niñas de uno y 11 años. El balance posterior confirmó seis fallecidos. Entre
ellos estaba Angelina, una niña nacida en agosto de 2025, cuya madre, Inna,
murió posteriormente en el hospital.
Las autoridades difundieron imágenes de los
daños ocasionados por la explosión, entre ellos un cochecito de bebé calcinado,
juegos infantiles deteriorados y una estructura de madera derrumbada. Las
fotografías evidenciaron la destrucción causada en el espacio público, donde se
encontraban familias con niños durante la tarde.
El ministro del Interior de Ucrania, Iván
Viguivski, condenó el bombardeo y lo describió como otro ataque ruso contra la
población civil. Sostuvo que la ofensiva contra niños y familias carecía de
justificación militar, mientras los organismos de seguridad continuaban
recopilando información sobre las víctimas y las circunstancias del impacto.
Syniehubov también calificó el episodio como
un acto terrorista y afirmó que el parque no albergaba instalaciones militares.
Las autoridades regionales denunciaron que el ataque se produjo a plena luz del
día, cuando el espacio recreativo era utilizado por residentes de la localidad.
Tras el bombardeo, Zelenski reiteró su pedido
a los aliados occidentales para que refuercen las capacidades de defensa aérea
de Ucrania. El mandatario insistió en que el país necesita más recursos para
interceptar drones y misiles rusos y proteger a la población de nuevas ofensivas.
El presidente ucraniano también instó a
Estados Unidos y a los países europeos a mantener la presión sobre Moscú. En
sus declaraciones, pidió aplicar nuevas medidas contra Rusia y respaldar las
iniciativas destinadas a poner fin a la guerra con garantías de seguridad para
Ucrania.
Zelenski criticó además la decisión de
Washington de levantar parte de las sanciones contra Moscú, según el texto
difundido, y sostuvo que las restricciones deben mantenerse mientras continúen
los ataques mortales. Sus declaraciones se producen en un contexto de tensiones
sobre la estrategia internacional para poner fin al conflicto.
El mandatario también pidió a Europa que
mantenga su respaldo político, militar y financiero a Kiev, en momentos en que
Ucrania enfrenta necesidades presupuestarias crecientes debido a la guerra. El
Gobierno considera que el apoyo de sus aliados es fundamental para sostener las
operaciones defensivas y proteger a la población civil.
El ataque en Nova Vodolaha vuelve a poner de relieve el impacto de la guerra sobre las comunidades alejadas del frente de combate. Mientras las autoridades ucranianas denuncian nuevas víctimas civiles y reclaman mayor protección aérea, la población continúa expuesta a los ataques con drones y misiles que afectan a distintas regiones del país.