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Elevan al 95% la probabilidad de un “Súper El Niño” para fin de 2026

El fenómeno podría alterar las lluvias y temperaturas en Sudamérica, con riesgos para la agricultura, la infraestructura y los mercados de alimentos durante la campaña 2026/27.

Internacional | Agencia | 2026-08-14 19:11:59

La Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) elevó al 95% la probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026, aumentando la alerta climática para Sudamérica y otras regiones expuestas a sus efectos.

El organismo incrementó en 14 puntos porcentuales su anterior estimación de julio, cuando la posibilidad de un episodio de intensidad muy fuerte rondaba el 81%. Solo queda un 5% de probabilidad de que el fenómeno presente una intensidad menor durante ese trimestre.

La NOAA considera especialmente relevante la evolución de la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial. Su pronóstico establece que existe un 95% de posibilidades de que la anomalía supere los 2 grados centígrados entre octubre y diciembre, un nivel asociado con episodios muy fuertes de El Niño.

La región Niño 3.4 registró durante la primera semana de agosto una anomalía de +1,8 grados centígrados, un calentamiento que, según especialistas citados en el informe, se produjo de manera excepcionalmente temprana.

El comportamiento actual recuerda a grandes episodios anteriores. Durante el fenómeno de 1997-1998, considerado uno de los El Niño más intensos registrados, el umbral de 2 grados centígrados fue superado recién el 20 de agosto.

Un El Niño muy fuerte puede modificar significativamente los patrones de lluvia y temperatura en Sudamérica. Sus efectos pueden traducirse en precipitaciones excesivas, inundaciones o déficits de lluvia, dependiendo de la región y de la evolución del fenómeno.

La principal preocupación se concentra en la agricultura, debido a que los cambios en el régimen de lluvias pueden alterar las fechas de siembra, reducir o aumentar los rendimientos, afectar la disponibilidad de agua y dificultar el transporte de productos por caminos rurales.

El riesgo también alcanza a los mercados agrícolas. América Latina es un importante productor y exportador mundial de soja, maíz, café, azúcar, carne y frutas, por lo que una alteración significativa de las condiciones climáticas podría repercutir en la oferta, la logística y los precios internacionales.

La NOAA advierte que los efectos no serán iguales en todos los territorios. Mientras algunas zonas pueden enfrentar excesos de humedad y crecidas de ríos, otras podrían registrar condiciones más secas. Por ello, recomienda complementar el pronóstico regional con información climática específica de cada país y área productiva.

En Argentina, algunas regiones ya presentan condiciones climáticas que mantienen la atención de las autoridades y productores. La Patagonia registró nevadas inusuales y períodos prolongados de frío, mientras que el litoral y el noreste enfrentan perspectivas de lluvias intensas y posibles inundaciones.

Las provincias de Misiones, Corrientes, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires aparecen entre las áreas argentinas que podrían quedar más expuestas a precipitaciones persistentes y elevados caudales de los ríos durante los próximos meses.

Aunque la NOAA advierte que todavía existe incertidumbre sobre el máximo calentamiento del Pacífico y sus consecuencias específicas, el rápido desarrollo del fenómeno obliga a reforzar el monitoreo y la planificación. Agricultura digital, seguros climáticos, previsión financiera y medidas de protección de infraestructura aparecen como herramientas para reducir el impacto de un posible Súper El Niño durante el verano austral.