
Ucrania y Estados Unidos dieron un nuevo paso en su cooperación militar al anunciar acuerdos para la producción conjunta de armamento estratégico, que incluyen la fabricación de misiles interceptores Patriot en territorio ucraniano y de drones navales Magura en plantas estadounidenses.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, informó que su Gobierno alcanzó un acuerdo con la empresa estadounidense Raytheon para coproducir en Ucrania interceptores destinados a los sistemas de defensa aérea Patriot, considerados fundamentales para enfrentar los ataques con misiles balísticos rusos.
El anuncio fue realizado tras una reunión en Kiev entre Zelensky y una delegación de Raytheon encabezada por su vicepresidente, Joseph DeAntona. El mandatario afirmó que ambas partes trabajarán para concluir los aspectos técnicos del proyecto y obtener las licencias necesarias antes de finalizar 2026.
La iniciativa surge después de la cumbre de la OTAN celebrada a comienzos de julio en Ankara, donde el presidente estadounidense Donald Trump anunció que Washington autorizaría a Ucrania a producir interceptores Patriot, convirtiéndola en el tercer país con licencia para fabricar este tipo de armamento.
Actualmente, los misiles Patriot son fabricados por Raytheon en Tucson, Arizona. Sin embargo, la nueva alianza extenderá parte de la cadena de producción a Ucrania, en medio de la guerra con Rusia y de la creciente demanda de sistemas de defensa aérea.
Especialistas señalan que la fabricación de un interceptor Patriot puede requerir hasta 24 meses, mientras que la producción de su motor puede prolongarse hasta 30 meses. La limitada disponibilidad de estos misiles ha sido aprovechada por Rusia para intensificar sus ataques con proyectiles balísticos como los Kinzhal e Iskander.
En paralelo, empresas de ambos países firmaron un memorando de entendimiento para fabricar en Estados Unidos los drones navales Magura, utilizados por Ucrania con resultados destacados en operaciones en el mar Negro contra la flota rusa.
El acuerdo fue suscrito entre la compañía estadounidense ReconCraft y UForce, subsidiaria en Estados Unidos de una empresa ucraniana, con el objetivo de producir los drones en instalaciones ubicadas en los estados de Oregón y Carolina del Sur.
Según las proyecciones iniciales, la producción alcanzará cientos de unidades por año durante la primera etapa, con la meta de incrementarla posteriormente a miles de drones. Los Magura poseen un alcance de hasta 800 millas náuticas, capacidad de carga de una tonelada y un costo estimado de hasta 273.000 dólares por unidad.
No obstante, el proyecto enfrenta desafíos regulatorios. Analistas estadounidenses advirtieron que los diseños ucranianos utilizan numerosos componentes de origen chino, incompatibles con las normas de producción de defensa de Estados Unidos, lo que obligaría a rediseñar parte de la cadena de suministro y elevaría los costos de fabricación.
Los dos acuerdos reflejan un cambio en la relación entre Washington y Kiev, que pasa de la entrega de armamento a la integración de sus industrias de defensa. La nueva estrategia busca combinar la experiencia adquirida por Ucrania en el campo de batalla con la capacidad industrial estadounidense para fortalecer la producción militar, aunque sus efectos sobre el desarrollo del conflicto dependerán de los tiempos necesarios para concretar la fabricación de los nuevos sistemas.