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Alarma por siete vuelos en Europa que recibieron amenazas de bomba

Los avisos afectaron a aeronaves con destino a Varsovia, Sofía, Roma y Murcia. Todos los aviones aterrizaron sin incidentes y no se encontraron explosivos.

Internacional | Agencia | 2026-11-03 22:05:36

Siete vuelos en Europa recibieron este martes amenazas de bomba que obligaron a activar los protocolos de seguridad, movilizar a especialistas en explosivos, desviar una aeronave y cerrar temporalmente dos aeropuertos. Los aviones tenían como destino Varsovia, Sofía, Roma y Murcia. Ninguno transportaba explosivos y todos aterrizaron sin incidentes, mientras las autoridades investigaban el origen de los avisos.

Las alertas afectaron a rutas entre ocho países europeos y provocaron operativos de seguridad en Polonia, Bulgaria, Italia y España. Uno de los vuelos fue desviado al aeropuerto de Modlin, a 36 kilómetros de Varsovia, mientras otros aterrizaron en sus destinos bajo medidas especiales. Las autoridades no habían identificado a los responsables ni confirmado que los incidentes estuvieran relacionados.

Cuatro de los siete vuelos pertenecían a la aerolínea Ryanair. El lunes, otro avión que cubría la ruta entre Londres y Sofía también había recibido una amenaza y tuvo que desviarse a Budapest, escoltado por un caza húngaro. La sucesión de alertas encendió las preocupaciones sobre posibles acciones coordinadas contra la seguridad aérea europea.

En España, un avión de Ryanair procedente de Mánchester y con destino al aeropuerto de la Región de Murcia recibió una amenaza durante el vuelo. La aerolínea comunicó el aviso a las autoridades y se activó un comité de crisis. La aeronave aterrizó a las 10:50 y fue sometida a una inspección por parte de efectivos policiales y especialistas en desactivación de explosivos.

Los artificieros de la Guardia Civil no encontraron ningún artefacto, por lo que la amenaza fue descartada. El aeropuerto permaneció cerrado durante más de dos horas y reanudó sus operaciones a las 13:00, según informó Aena. En el operativo participaron servicios de emergencia, agentes de la Policía Nacional y especialistas Tedax de la Guardia Civil.

En Polonia, dos vuelos con destino al aeropuerto Chopin de Varsovia también fueron objeto de amenazas. Uno de ellos, con 181 personas a bordo, fue desviado al aeropuerto de Modlin, cuyas operaciones habían sido suspendidas temporalmente. El otro, procedente de Copenhague, aterrizó en Chopin, donde una de las pistas permaneció cerrada durante la intervención de seguridad.

En Italia, el aeropuerto de Fiumicino recibió avisos anónimos sobre dos vuelos de Ryanair procedentes de Lisboa y Dublín. El segundo aterrizó escoltado por la Fuerza Aérea italiana. Las inspecciones realizadas en ambas aeronaves no encontraron explosivos. En Bulgaria, un correo electrónico alertó sobre otros dos aviones procedentes de Bérgamo y Dublín, que aterrizaron sin necesidad de desviarse.

La simultaneidad de las amenazas llamó la atención de especialistas en seguridad aérea. Eric Schouten, exagente de inteligencia neerlandés y director de la consultora Dyami, señaló que la interrupción de servicios forma parte de los métodos utilizados actualmente por algunos actores estatales. Sin embargo, pidió prudencia antes de atribuir los hechos a Rusia, debido a que algunos países afectados no figuran necesariamente entre sus objetivos.

El experto en seguridad aérea Paul Mason consideró que la repetición de amenazas creíbles contra distintas aerolíneas apuntaba a una acción deliberada y no a una coincidencia de llamadas maliciosas. Otros especialistas consultados por EL PAÍS coincidieron en que era excepcional que se registraran tantos avisos en lugares diferentes y en un periodo tan corto.

Las sospechas surgieron en un contexto de creciente preocupación europea por los llamados ataques híbridos y operaciones de sabotaje atribuidos por distintos gobiernos a Rusia e Irán. Las autoridades europeas habían denunciado anteriormente ataques informáticos e interferencias contra infraestructuras estratégicas. No obstante, ninguno de los dos países había sido señalado oficialmente por las amenazas a los vuelos.

La Comisión Europea indicó que era prematuro determinar si los incidentes estaban relacionados. Una portavoz señaló que el organismo seguía de cerca la situación y mantenía contacto con los países afectados, con participación de la Agencia Europea de Seguridad Aérea. La investigación y la aplicación de las medidas de seguridad correspondían principalmente a las autoridades nacionales.

Los protocolos establecen que toda amenaza debe considerarse real hasta que se descarte. Cuando el aviso se recibe durante el vuelo, la tripulación busca posibles artefactos en la cabina y los pilotos procuran aterrizar lo antes posible, mientras las autoridades y los responsables de seguridad de las aerolíneas evalúan la credibilidad de la alerta. Especialistas del sector reclamaron que los comandantes reciban información oportuna para gestionar estas situaciones.