
Dinamarca encabeza la clasificación mundial de libertad con una puntuación de 93,7 sobre 100, según el Índice de Libertad 2026 del Atlantic Council, publicado el 17 de octubre. El estudio evalúa a 171 países a partir de indicadores relacionados con la participación política, la propiedad privada y la existencia de leyes justas y previsibles. Los resultados reflejan las condiciones registradas durante 2025 y muestran importantes diferencias entre países en materia de derechos individuales e instituciones.
Luxemburgo, con 91,8 puntos, y Suecia, con 91,5, ocupan el segundo y tercer lugar, respectivamente. Finlandia, Suiza, Irlanda, Estonia, Australia, Alemania y Noruega completan los diez primeros puestos. Nueve de estos países pertenecen a Europa, mientras Australia es la única excepción. La concentración de las puntuaciones más elevadas en esta región refleja el predominio de países europeos en los primeros lugares del indicador.
El informe también destaca avances en algunas economías asiáticas. Corea del Sur pasó del puesto 33 al 25, recuperando posiciones después de la reciente crisis política que atravesó el país. Japón, por su parte, ascendió del puesto 18 al 14. Según una investigación citada por el Atlantic Council, los países que avanzan hacia la democratización registran, en promedio, un incremento del 8,8 % en el PIB per cápita durante un período de 20 años, en comparación con economías autocráticas utilizadas como referencia.
En el extremo inferior de la clasificación aparece Afganistán, con 19 puntos, seguido de Turkmenistán, con 24,3; Eritrea, con 25,1; Yemen, con 27,5, y Myanmar, con 28,2. Sudán, Siria, Venezuela e Irán también figuran entre los países con puntuaciones más bajas. El estudio vincula los resultados de numerosas naciones de este grupo con la persistencia de regímenes autoritarios, los conflictos armados y la debilidad de sus instituciones.
Venezuela ocupa el puesto 164, con 31,7 puntos, dentro de un grupo de países caracterizados por importantes restricciones políticas e institucionales. China, pese a ser la segunda economía más grande del mundo, se sitúa en el puesto 147, con 41,7 puntos, por debajo de los 42,9 registrados en 2024. Rusia aparece en el puesto 154 y obtiene 39,2 puntos, frente a los 47,3 de 2019. El Atlantic Council relaciona el retroceso ruso con las restricciones a la oposición política, los medios independientes y la disidencia pública, especialmente desde la invasión de Ucrania en 2022.
Estados Unidos registra uno de los descensos más pronunciados del índice: cayó del puesto 22 al 37, con una puntuación de 79,9. En la clasificación quedó por detrás de Canadá, que ocupa el puesto 19, y del Reino Unido, situado en el 20. Japón, en el puesto 14, también supera a la potencia norteamericana. El resultado muestra que las democracias consolidadas no están exentas de retrocesos en los indicadores utilizados para medir las libertades políticas y las garantías institucionales.
La evolución estadounidense coincide con otros indicadores que apuntan a un deterioro de su desempeño democrático. Según el informe, el índice de democracia del país cayó en 2025 a su nivel más bajo desde 1965. A escala mundial, las libertades políticas llevan más de una década en retroceso, una tendencia que plantea interrogantes sobre la fortaleza de las instituciones democráticas y la protección de los derechos individuales. El Atlantic Council advierte así sobre un fenómeno que alcanza tanto a países con sistemas autoritarios como a economías avanzadas con una larga tradición democrática.