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Diputado Alarcón afirma que una ley antibloqueos ganaría por mayoría en un referéndum

Foto de archivo.
País | ERBOL | 2026-10-18 17:42:00

La mejor manera de darle legitimidad y fuerza a una ley antibloqueos sería someterla a un referéndum para que la población defina su aplicación y es probable que gane esta consulta con más del 50% de la votación, según el criterio del diputado de la alianza Unidad, Carlos Alarcón.

El parlamentario considera que los niveles de rechazo de la población hacia los bloqueos de caminos aumentaron en gran medida debido a los perjuicios que generan, sobre todo a sectores que tienen una economía de subsistencia del día a día.

“Si no se contamina con un plebiscito de gestión de un gobernante y se realiza de manera concreta sobre la temática del bloqueo, yo creo que el apoyo a la norma tranquilamente superaría el 50% de la votación”, declaró Alarcón.

A manera de ejemplo, el diputado mencionó un sondeo digital del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), realizado entre el 7 y el 10 de septiembre de este año, con 1.362 respuestas ante preguntas vinculadas a la temática de los bloqueos de caminos. Alarcón informó que la principal consulta sobre apoyo o rechazo a una norma antibloqueos tuvo un respaldo mayoritario.

“La novena pregunta dice: ¿Apoyaría usted se dicte con urgencia una ley antibloqueos? El 95% respondió que sí. Si bien es un sondeo y no es una encuesta, yo estimo que en un referéndum el sí a esta pregunta podría ganar con más del 50 ó 60% de los votos”, declaró Alarcón.

El asambleísta cree que el bloqueo de caminos como medida de presión se distorsionó y en muchos casos ha sido utilizado con fines políticos en función de intereses de ciertos grupos y dirigentes, pero no en beneficio de la gran mayoría de la población.

“Se ha desnaturalizado esta práctica de los bloqueos de tal manera que se utiliza con y sin razón, para lo bueno y para lo malo, para todo y por nada, por lo feo y por lo bonito”, dijo el parlamentario.

Alarcón considera que el abuso y la distorsión llegaron a un extremo en que se confundió la protesta con el delito.