Internacional

La ONU vuelve a fracasar en la elección de secretario general

Rebeca Grynspan obtuvo nueve votos, frente a los ocho de Carolyn Rodrigues-Birkett y Rafael Grossi, pero los tres candidatos recibieron dos vetos de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

Internacional | Agencias | 2026-10-16 21:42:04

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fracasó nuevamente este viernes en su intento de elegir al próximo secretario general del organismo, debido a la falta de consenso entre las principales potencias, especialmente Estados Unidos y China. La sexta votación secreta dejó a Rebeca Grynspan como la candidata más votada, pero ninguno de los tres aspirantes principales consiguió superar los vetos de los miembros permanentes.

Grynspan obtuvo nueve votos a favor, cinco en contra y dos vetos; la candidata Carolyn Rodrigues-Birkett recibió ocho votos favorables, seis contrarios y dos vetos, mientras que Rafael Grossi alcanzó ocho votos a favor, seis en contra y dos vetos. Los resultados confirmaron que los tres aspirantes enfrentan obstáculos políticos que dificultan su elección.

La votación incorporó una novedad: por primera vez, se utilizaron papeletas de distintos colores para distinguir los votos de los miembros permanentes de los emitidos por los no permanentes. Las boletas rojas correspondieron a Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido, cuyos vetos pueden bloquear la designación de cualquier candidato.

Este mecanismo permitió identificar con mayor claridad los respaldos y rechazos de las cinco potencias, información que no había podido establecerse con certeza en las cinco rondas anteriores. Según los resultados, Grynspan y Rodrigues-Birkett recibieron el apoyo de tres miembros permanentes cada una, mientras que Grossi consiguió dos respaldos de ese grupo.

El principal obstáculo para avanzar es la falta de un entendimiento geopolítico entre Washington y Pekín. La Casa Blanca respalda a Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, mientras que China y Rusia se inclinan por una candidata mujer para suceder a António Guterres, cuyo mandato está próximo a concluir.

La posición de Pekín y Moscú coincide con un planteamiento impulsado por los países del grupo BRICS, que reclaman una mayor representación regional y de género en la conducción de Naciones Unidas. En una resolución firmada durante su cumbre en India, el bloque destacó que ninguna mujer ha ocupado hasta ahora la Secretaría General y que la representación de América Latina y el Caribe también ha sido limitada.

Sin embargo, la candidatura de Grossi enfrenta una dificultad adicional: la oposición británica vinculada con la disputa de soberanía sobre las islas Malvinas. Argentina respalda al diplomático, pero Reino Unido mantiene su rechazo a la posición argentina sobre el archipiélago, un desacuerdo que podría trasladarse a la votación y comprometer las posibilidades del candidato.

Rodrigues-Birkett, por su parte, también enfrenta resistencias. La exministra de Relaciones Exteriores de Guyana ha recibido respaldo de China y Rusia, pero su anterior elogio político a Fidel Castro constituye, según el análisis publicado por Infobae, un obstáculo para obtener el apoyo de la administración del presidente estadounidense Donald Trump.

La designación requiere al menos nueve votos favorables en el Consejo de Seguridad y que ninguno de los cinco miembros permanentes ejerza su veto. Los diez miembros no permanentes —Dinamarca, Grecia, Pakistán, Panamá, Somalia, Baréin, Colombia, Letonia, Liberia y República Democrática del Congo— resultan decisivos para alcanzar la mayoría necesaria.

Los vetos registrados no impiden que los candidatos vuelvan a presentarse en futuras rondas, pero revelan las objeciones de las potencias y anticipan las dificultades de las negociaciones. Para avanzar, cada aspirante deberá reunir suficientes apoyos y evitar el rechazo de cualquiera de los cinco miembros permanentes.

La disputa por la Secretaría General se desarrolla en medio de una competencia internacional más amplia entre Estados Unidos y China, que abarca la tecnología, los minerales críticos y los mercados comerciales. En ese escenario, la elección del máximo responsable de la ONU se convierte también en una negociación sobre el equilibrio de poder mundial.

Con 76 días restantes para la conclusión del mandato de Guterres, el proceso continúa sin un candidato capaz de satisfacer los intereses de las principales potencias. Un entendimiento entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, aparece como una condición decisiva para destrabar la elección y encaminar la designación del próximo secretario general.