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Desmantelan tribunales usados para perseguir la disidencia en Venezuela

La decisión transfiere las causas a juzgados ordinarios y es interpretada como una señal de apertura política, aunque abogados advierten que siguen vigentes los procesos y que la reforma judicial continúa pendiente.

Internacional | Agencias | 2026-10-16 19:10:08

El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela retiró la competencia especial en delitos de terrorismo a los cuatro tribunales de control de Caracas que concentraban la mayoría de los procesos contra presos políticos. La medida, firmada por la presidenta del máximo tribunal, Caryslia Rodríguez, dispone que las causas sean transferidas a juzgados ordinarios de primera instancia, según la materia y el lugar donde ocurrieron los hechos.

La decisión se produce en medio de nuevas negociaciones entre el Gobierno interino y representantes de la Asamblea Nacional elegida en 2015, en un contexto de presión política para introducir cambios en el sistema judicial y avanzar en la apertura política del país.

El abogado Joel García, defensor de varios presos políticos, calificó la medida como positiva y sostuvo que los tribunales especiales fueron utilizados para perseguir a la disidencia. Consideró que los expedientes deben pasar a los jueces ordinarios, aunque advirtió que algunos procesos podrían quedar sin efecto si se determina que las acusaciones carecen de fundamento jurídico.

Sin embargo, la resolución no elimina expresamente toda la jurisdicción especial en materia de terrorismo ni anula las causas existentes. El abogado Omar Tosta Mora, defensor de dirigentes del partido Vente Venezuela, advirtió que los procesos que ya se encuentran en etapa de juicio continúan vigentes y que la medida no representa una transformación integral del sistema.

La disposición ordena a la Comisión Judicial del TSJ comunicar a los jueces afectados el cese de sus funciones en las causas relacionadas con delitos de terrorismo. Los expedientes deberán ser distribuidos a los tribunales ordinarios competentes, que asumirán los casos en la etapa procesal en la que se encuentren y mantendrán las medidas judiciales previamente dictadas.

El traslado tendrá algunas excepciones. Los expedientes vinculados con operaciones encubiertas, intervenciones telefónicas en tiempo real o medidas cautelares urgentes no serán reasignados de inmediato. Los jueces salientes dispondrán de hasta 15 días hábiles para concluir esas diligencias e informar a la Fiscalía antes de entregar los casos.

Los tribunales especiales fueron creados en 2012 mediante una resolución del propio Supremo, una decisión cuestionada por abogados debido a que, según sus argumentos, la Constitución exige una ley para establecer jurisdicciones especiales. Hace aproximadamente cinco años, estas instancias comenzaron a concentrar procesos de carácter político que anteriormente eran tramitados, en muchos casos, ante la justicia militar.

Por estos juzgados pasaron causas emblemáticas contra opositores, activistas y militares. También tramitaron procesos relacionados con más de 2.000 detenidos durante las protestas posteriores a las elecciones presidenciales de 2024, así como expedientes de personas acusadas de mantener vínculos con grupos armados, en algunos casos bajo cuestionamientos sobre la solidez de las pruebas.

Entre los antecedentes recientes figura el caso Brazalete Blanco, que terminó con condenas para un grupo de militares y la absolución de Rocío San Miguel, su expareja Alejandro González de Canales y dos activistas de Vente Venezuela. La eliminación del cargo de terrorismo en ese proceso fue interpretada por algunos defensores como una señal de debilitamiento de esta jurisdicción.

La reforma integral del Poder Judicial sigue pendiente y forma parte de las negociaciones para designar un nuevo Tribunal Supremo de Justicia. La decisión actual no modifica de manera sustancial la estructura del sistema, pero responde a una de las demandas planteadas por organizaciones de derechos humanos y abogados que cuestionan la independencia de los tribunales.

La medida también se enmarca en la apertura política impulsada bajo el Gobierno encargado de Delcy Rodríguez, después de la intervención militar estadounidense del 3 de enero. Ese escenario ha incrementado la presión sobre las autoridades venezolanas para revisar los mecanismos judiciales utilizados contra opositores y otros sectores críticos del poder.

Aunque el traslado de expedientes podría modificar el desarrollo de numerosos procesos, los abogados advierten que todavía está por determinarse cuántas causas serán archivadas, revisadas o continuarán ante la justicia ordinaria. La decisión representa un cambio en la distribución de los casos, pero no garantiza por sí misma la liberación de los detenidos ni la anulación de las condenas cuestionadas.