
Comiendo galletas y leyendo tranquila en su cocina de Reikiavik, Anne Carson recibió este jueves la llamada que la convirtió en ganadora del Premio Nobel de Literatura 2026. “Creo que están todos locos”, dijo la poeta y ensayista canadiense de 76 años, cuya obra fusiona la tradición clásica griega y romana con formas modernas y géneros difusos entre la poesía y la prosa. La Academia Sueca la distinguió “por su obra audaz e inventiva que, en diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”. La secretaria permanente del organismo, Ingrid Carlberg, confirmó que Carson “estaba muy tomada por sorpresa” cuando recibió la notificación.
La escritora, nacida en Toronto, relató con humor la secuencia de hechos que precedió a la conversación con la Academia. Según sus propias palabras, pasaba una mañana ordinaria en su casa frente al Ártico: leía The London Review of Books, tomaba té y notó que el piso necesitaba un barrido. “Siempre apago el teléfono cuando suena”, confesó, por lo que las llamadas sucesivas de Estocolmo quedaron sin respuesta. Fue su marido quien intervino. “Soy el marido, y me lo deben, porque fui yo el que la hizo devolver un número”, aclaró él con una carcajada durante la misma comunicación.
Consultada sobre qué significaba el galardón para ella, Carson respondió sin rodeos: “No lo sé. Estamos pensando en maneras de dar el dinero”. Mencionó que tienen un amigo que necesita una casa y que habitualmente donan a Médicos Sin Fronteras. Sobre cómo afectaría el Nobel a las ventas de sus libros, fue igualmente escueta: “Voy a tener una pegatina en la portada. Las pegatinas ayudan”. Para celebrar la noticia, anunció que saldría a caminar por el bosque junto a su marido. El motivo: “Para no tener que contestar el teléfono, para ser honesta”.
Su única regla para escribir: empezar por el medio
Al ser consultada sobre cómo definiría su escritura, Carson eligió una sola palabra: “Inadvertida”. Y agregó: “Siempre intentando hacer otra cosa”. A quien quiera acercarse a su trabajo por primera vez le sugirió empezar por la autobiografía, aunque con una salvedad: “Empieza por el medio, siempre digo”. “Encuentren el medio. Empiecen allí”, reiteró.
Sobre el estado actual de la literatura, Carson ofreció una perspectiva poco convencional: “La poesía es probablemente más útil que la prosa ahora mismo porque es más rápida, y todo el mundo tiene prisa”. “Básicamente creo que es buena porque es breve. Excepto Homero. Homero no es breve”, matizó. Precisamente Homero fue la respuesta que dio cuando le preguntaron por sus fuentes de inspiración. Como profesora de clásicas durante décadas en universidades de Estados Unidos y Canadá, rechazó además la idea de que la antigüedad deba justificarse por su pertinencia actual: “No me interesa la relevancia. Me interesa que nosotros seamos relevantes para ellos”, dijo en referencia a los autores de la Antigüedad.
Anne Carson es la tercera escritora canadiense en recibir el Nobel de Literatura, tras Alice Munro en 2013 y Saul Bellow en 1976. La ceremonia de entrega del galardón tendrá lugar en diciembre en Estocolmo.