
Ucrania incorporó armas robóticas dotadas de inteligencia artificial a su sistema de defensa aérea para enfrentar los nuevos drones rusos propulsados por motores a reacción, confirmó la Fuerza Aérea ucraniana. El despliegue representa un nuevo paso en la incorporación de tecnologías autónomas al campo de batalla.
El sistema está compuesto por torretas automatizadas que utilizan visión artificial y algoritmos de puntería para detectar y seguir objetivos aéreos. Su funcionamiento busca reducir la intervención humana durante la intercepción, especialmente ante el aumento de drones más rápidos y difíciles de neutralizar.
El portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, coronel Yurii Ihnat, explicó que estas armas ya han conseguido derribar algunos aparatos, entre ellos el Geran-5, una variante de mayor tamaño, potencia y velocidad respecto de los drones utilizados anteriormente por las fuerzas rusas.
Ihnat reconoció que inicialmente tenía dudas sobre la eficacia de la tecnología. “Yo mismo era muy escéptico”, afirmó al explicar que el desempeño de las torretas superó sus expectativas en determinadas condiciones de combate.
Actualmente, doce torretas equipadas con ametralladoras calibre .50 están desplegadas en puentes y otros puntos estratégicos de Kiev. El presidente Volodímir Zelensky anunció además que ocho unidades adicionales serán instaladas próximamente en la región que rodea a la capital ucraniana.
El sistema, sin embargo, tiene un alcance limitado. Según Ihnat, puede operar a algo más de un kilómetro y su eficacia depende de factores como las condiciones ambientales y el ángulo desde el que se aproxima el dron. Por ello, el funcionario advirtió que no constituye una solución única para la defensa aérea.
Las nuevas armas están destinadas principalmente a enfrentar una generación de drones rusos más veloz que los modelos basados en los Shahed de origen iraní. La velocidad de estos aparatos reduce el tiempo disponible para detectarlos, identificarlos y derribarlos antes de que alcancen sus objetivos.
La escasez de munición especializada constituye uno de los principales problemas para las fuerzas ucranianas. Ihnat señaló que los cazas F-16 desempeñan un papel fundamental en la intercepción de drones a reacción y que algunos pilotos han conseguido derribar más de diez Shahed durante una sola misión.
El funcionario reconoció, no obstante, que los pilotos se ven obligados en ocasiones a utilizar los cañones de sus aviones debido a la falta de misiles. “No hay misiles, o hay muy, muy pocos”, afirmó, al describir una de las dificultades que enfrenta la defensa aérea ucraniana.
La incorporación de las torretas forma parte de una estrategia más amplia de Kiev para integrar inteligencia artificial en sus capacidades militares. La tecnología ya es utilizada en distintos sistemas para orientar drones, identificar objetivos y coordinar operaciones en el campo de batalla.
El desarrollo de estos sistemas también refleja la transformación tecnológica de la guerra entre Rusia y Ucrania. Los drones se han convertido en una herramienta central de los ataques y de la defensa, mientras ambos bandos buscan aumentar la velocidad y precisión de sus operaciones y reducir la exposición de sus soldados.
Kiev continúa reclamando mayor apoyo militar internacional para hacer frente a la ofensiva rusa, iniciada a gran escala en 2022. Mientras aumenta el uso de sistemas autónomos, Ucrania intenta combinar inteligencia artificial, drones, aviación de combate y otros medios de defensa para cubrir las limitaciones de sus recursos convencionales.