
Luis Miguel puso una condición especial para aceptar su participación en el Festival de Viña del Mar de 2012, según recordó Eduardo “Fido” Cabezas, exproductor del reconocido certamen chileno. El cantante quería recibir un galardón que nunca antes hubiera sido entregado en la Quinta Vergara, como parte de la celebración por sus 30 años de trayectoria.
La solicitud llevó a los organizadores a
crear especialmente para él la "Gaviota de Platino", un reconocimiento
inédito en la historia del festival. Para concretar el pedido, el equipo de
Viña del Mar contactó a Bronce Chile, empresa encargada de fabricar las
tradicionales antorchas y gaviotas del evento, cuyo propietario, Elías López,
estuvo a cargo de elaborar el nuevo trofeo.
Las negociaciones para contar con el
llamado “Sol de México” se extendieron durante aproximadamente dos meses e
incluyeron conversaciones con William Morris, la agencia que lo representaba.
Finalmente, Luis Miguel recibió la Gaviota de Platino durante su presentación,
además de las Gaviotas de Plata y Oro y las llaves de la ciudad de Viña del
Mar.