
Japón aceleró su fortalecimiento militar y alcanzó el objetivo de destinar el 2% de su producto interno bruto (PIB) a defensa dos años antes de lo previsto, tras el incremento presupuestario impulsado por la primera ministra Sanae Takaichi para el año fiscal 2026.
El Gobierno japonés elevó la partida destinada a defensa en un 3,8% interanual, en medio de un escenario regional marcado por el aumento de las amenazas militares y la presión de Estados Unidos para que sus aliados incrementen sus inversiones en seguridad.
Paralelamente, el Ministerio de Defensa solicitó un presupuesto de 8,9 billones de yenes para el año fiscal 2027, equivalente a unos 55.600 millones de dólares, con prioridad para drones, misiles y reservas de munición.
La cifra no incluye los gastos adicionales relacionados con la presencia militar estadounidense en territorio japonés. Al incorporar ese componente, el desembolso total podría superar los 9 billones de yenes previstos para el actual año fiscal, que ya constituye un récord histórico para Japón.
El incremento, sin embargo, podría resultar insuficiente para la administración del presidente Donald Trump, que ha presionado a los aliados de Washington para elevar sus gastos militares a niveles de entre el 3,5% y el 5% de sus respectivos PIB.
Japón continúa así por debajo de algunos de sus principales socios estratégicos de Asia. Taiwán proyecta destinar cerca del 4% de su PIB a defensa en 2027, mientras Corea del Sur invirtió aproximadamente el 2,3% en 2025 y busca alcanzar el 3,5% hacia 2035.
El fortalecimiento militar de los países aliados de Estados Unidos responde no solo a las exigencias de Washington, sino también al creciente poderío de China y a las amenazas procedentes de Corea del Norte y Rusia.
Las autoridades japonesas consideran que el entorno de seguridad del país atraviesa su momento más grave desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Tokio ha alertado sobre la creciente presencia de buques chinos y rusos cerca de sus aguas territoriales y de aeronaves militares en las proximidades de su espacio aéreo.
En su solicitud presupuestaria, el Ministerio de Defensa subrayó la necesidad de fortalecer la capacidad de disuasión y preparar al país para enfrentar un eventual conflicto prolongado, tomando como referencia las lecciones surgidas de la guerra en Ucrania.
El plan contempla mayores inversiones en municiones, misiles guiados, aeronaves de transporte y tecnologías de navegación autónoma, además del desarrollo de nuevos sistemas capaces de responder a las características de los conflictos modernos.
Entre las alternativas que Japón evalúa incorporar figura el sistema Barracuda, desarrollado por la empresa estadounidense Anduril, un dron de bajo costo diseñado para operar con capacidades similares a las de un misil de crucero.
El aumento del gasto japonés coincide, además, con nuevos ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. Las maniobras Freedom Edge buscarán reforzar la coordinación de los aliados en el mar y el aire, mientras Corea del Norte ya calificó esos ejercicios como una amenaza para su seguridad y para la estabilidad regional.