
Estados Unidos y Venezuela anunciaron un acuerdo petrolero que, según el presidente Donald Trump, permitirá a Washington obtener el control mayoritario sobre 17 yacimientos con alrededor de 65.000 millones de barriles de reservas probadas, en una operación presentada como “el mayor acuerdo petrolero de la historia”.
El pacto contempla inversiones superiores a los 100.000 millones de dólares y podría generar ingresos tributarios para el Estado venezolano por unos 209.000 millones de dólares, de acuerdo con las cifras difundidas por la presidenta interina Delcy Rodríguez.
Los 65.000 millones de barriles involucrados representan aproximadamente el 21,5% de las reservas probadas de Venezuela, país que posee las mayores reservas petroleras del mundo, estimadas en alrededor de 303.000 millones de barriles.
Rodríguez explicó que el acuerdo tendrá una duración de 25 años y busca desarrollar 17 campos estratégicos con una meta de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios.
La gobernante venezolana aseguró que el país mantendrá la propiedad y la soberanía sobre sus recursos naturales y defendió la necesidad de atraer inversión, tecnología e infraestructura para recuperar una industria petrolera deteriorada durante décadas.
La producción venezolana cayó desde más de tres millones de barriles diarios antes de la llegada de Hugo Chávez al poder hasta cerca de 500.000 barriles diarios en su peor momento en 2019, como consecuencia de años de desinversión, corrupción, politización y, posteriormente, de las sanciones estadounidenses.
Analistas consideran que Venezuela necesita inversiones cercanas a los 100.000 millones de dólares para recuperar su capacidad productiva y volver a niveles históricos, una cifra que coincide con el monto previsto en el nuevo acuerdo.
Para Estados Unidos, el pacto representa una importante ventaja energética y geopolítica. Las reservas venezolanas a las que tendría acceso equivalen a más del total de las reservas probadas de crudo y condensado existentes actualmente en territorio estadounidense.
Trump sostuvo que el acuerdo permitirá aumentar el suministro energético de su país y contribuirá a reducir los precios de la gasolina, mientras su administración también busca utilizar petróleo venezolano para reabastecer la Reserva Estratégica de Estados Unidos.
Sin embargo, el anuncio provocó una fuerte polémica en Venezuela. Uno de los principales cuestionamientos se refiere a la falta de transparencia, debido a que el acuerdo fue anunciado sin un debate público previo y sin que se conocieran inicialmente todos sus términos.
Las críticas también apuntan a la soberanía nacional y a la legitimidad política de Delcy Rodríguez para suscribir un acuerdo de semejante magnitud. Diversos sectores consideran preocupante que una gobernante no electa negocie el control de una parte significativa de las reservas petroleras del país.
El pacto ha abierto además un debate sobre el futuro político venezolano. Analistas advierten que una creciente cooperación económica entre Washington y Caracas podría consolidar una relación pragmática con el actual gobierno y reducir los incentivos de Estados Unidos para impulsar una transición democrática, mientras persisten las interrogantes sobre quién administrará finalmente los recursos generados por el petróleo.