Economía

YPFB destina Bs2.400 millones al año a personal, mientras Bolivia importa el 95% del diésel

El dato cobra relevancia en un momento en que Bolivia enfrenta una creciente dependencia de los combustibles importados.

Imagen de ilustración. Foto: Archivo.
Economía | ERBOL | 2026-08-28 19:22:07

Mantener la estructura de YPFB le cuesta al país más de Bs 800 millones al año solo en servicios de personal, según el diagnóstico de la Fundación Jubileo. Si se considera el presupuesto de personal de toda la Corporación YPFB (incluidas subsidiarias) el monto asciende a cerca de Bs 2.400 millones al año, asociados a directorios, gerencias, jefaturas y personal técnico.

El dato cobra relevancia en un momento en que Bolivia enfrenta una creciente dependencia de los combustibles importados. De acuerdo con Jubileo, el 95% del diésel que consume el país es importado, mientras que la gasolina especial tiene una dependencia externa del 60%.

Para Raúl Velásquez, analista en hidrocarburos de la Fundación Jubileo, esta situación obliga a discutir no solamente el precio de los carburantes, sino también el tamaño y las funciones de la empresa estatal.

“YPFB tiene que funcionar como empresa petrolera”, sostuvo Velásquez durante la entrevista en el Periodismo Que Cuenta, al explicar la propuesta de reforma. La idea es que la estatal vuelva a concentrarse en su función básica: explorar y explotar hidrocarburos.

UNA ESTRUCTURA GRANDE PARA UNA PRODUCCIÓN QUE CAE

El diagnóstico de Jubileo plantea que la estructura actual de YPFB presenta duplicidad de funciones, burocratización, politización, desinstitucionalización y un monopolio considerado ineficiente.

Velásquez sostiene que el problema también puede observarse desde la evolución de la producción. Según el diagnóstico, las reservas probadas de gas natural disminuyeron 54% en los últimos 21 años, mientras que las reservas de hidrocarburos líquidos cayeron 63%.

La producción de gas registra además una reducción de 56% respecto a 2015. Bolivia pasó de ser un importante exportador de hidrocarburos a depender cada vez más de las importaciones para cubrir su demanda interna.

“Hace 10 años la producción viene cayendo año tras año. Hace 10 años que venimos importando cada vez más diésel”, explicó Velásquez.

LA PROPUESTA: REDUCIR YPFB DE 36 A 13 UNIDADES

Frente a este escenario, Fundación Jubileo propone una transformación de la estatal. El planteamiento contempla reducir su estructura de 36 unidades a 13, con una organización concentrada en las actividades fundamentales del negocio petrolero.

La propuesta plantea que YPFB se concentre en exploración y explotación, mientras que actividades como refinación, transporte y almacenaje puedan continuar bajo propiedad estatal, pero ser ejecutadas mediante contratos de servicios con empresas privadas.

“YPFB tiene que funcionar como empresa petrolera que explora y explota”, explicó Velásquez. La intención es reducir la burocracia y permitir que determinadas actividades sean realizadas por operadores especializados.

EL PROBLEMA NO SERÍA SOLO EL NÚMERO DE TRABAJADORES

Para Jubileo, reducir la estructura no significa únicamente disminuir personal. La propuesta apunta a redefinir las funciones de las diferentes instituciones que participan en el sector hidrocarburífero.

Uno de los cambios planteados es que YPFB deje de fiscalizarse a sí misma. La función de fiscalización debería pasar a una entidad reguladora independiente, mientras la estatal se concentra en sus actividades empresariales.

También se plantea modificar el sistema de designación de ejecutivos. Jubileo propone que el presidente de YPFB sea elegido por el Presidente del Estado y el ministro de Energía a partir de una terna propuesta por el Legislativo.

El diagnóstico señala que desde 2006 la empresa tuvo 17 presidentes ejecutivos, todos interinos, y plantea establecer requisitos profesionales, formación de posgrado y experiencia gerencial para ocupar el cargo.

EL COSTO DE LA SUBVENCIÓN TAMBIÉN ENTRA EN EL DEBATE

La discusión sobre YPFB está vinculada además con el costo que representa para el Estado mantener los precios subvencionados de los carburantes.

Velásquez señaló que el Ministerio de Hidrocarburos reportó un gasto superior a Bs 1.000 millones mensuales en subvención a los combustibles, y planteó discutir qué otros gastos públicos se sacrifican para sostener ese esquema.

La propuesta de Jubileo plantea avanzar hacia precios vinculados al mercado internacional, acompañados de políticas sociales focalizadas para proteger a los sectores de menores ingresos.

La fundación sostiene que mantener precios diferenciados puede generar incentivos para el mercado negro y el contrabando. Como ejemplo, Velásquez mencionó ventas de diésel en redes sociales por encima del precio oficial.

CAMBIAR LA LEY PARA CAMBIAR YPFB

La reforma propuesta no se limita al organigrama. Jubileo sostiene que para transformar YPFB es necesario modificar la Ley de Hidrocarburos 3058, vigente desde 2005.

Velásquez explicó que la actual norma establece incluso dónde deben funcionar determinadas gerencias de YPFB, lo que, a su criterio, limita la capacidad de la empresa para organizarse bajo criterios empresariales.

El documento plantea además modificar disposiciones legales y constitucionales relacionadas con contratos, sociedades, fiscalización y arbitraje internacional. También propone eliminar el monopolio de YPFB sobre la comercialización y exportación de hidrocarburos y permitir participación privada en la estatal.

LA PREGUNTA DE FONDO

El debate que plantea Jubileo va más allá de si YPFB debe tener más o menos trabajadores. La pregunta central es qué tamaño y qué funciones debe tener la empresa petrolera de los bolivianos en un país que produce menos hidrocarburos e importa cada vez más combustibles.

La propuesta busca que YPFB se concentre en encontrar y producir hidrocarburos, mientras determinadas actividades puedan ser desarrolladas por empresas privadas bajo contratos de servicios.

Para Velásquez, la discusión debe abrirse a universidades, empresarios, organizaciones sociales, colegios profesionales y otros sectores. “No es una receta”, remarcó, sino una propuesta para debatir y modificar la política hidrocarburífera del país.