
El director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, realizó este martes una visita sorpresa a Moscú, en un desplazamiento excepcional que se produce en medio de las tensiones entre Estados Unidos y Rusia y de los esfuerzos de la Administración de Donald Trump para intervenir en distintos conflictos internacionales.
Funcionarios estadounidenses confirmaron el viaje a medios de ese país, aunque no revelaron el propósito de la misión ni con qué autoridades rusas se reunió Ratcliffe. La visita constituye el primer desplazamiento público conocido del actual director de la CIA a la capital rusa.
El viaje ocurre mientras Washington intenta avanzar hacia el final de la guerra en Irán y estudia nuevas sanciones contra países que contribuyan a sostener económicamente a Teherán. Rusia figura entre los principales aliados de la República Islámica, lo que convierte a Moscú en un interlocutor relevante para cualquier esfuerzo diplomático relacionado con el conflicto.
La llegada de Ratcliffe también coincide con el estancamiento de las negociaciones destinadas a poner fin a la guerra en Ucrania. Las conversaciones permanecen bloqueadas desde hace meses y, hasta ahora, no existen señales claras de una pronta reactivación del proceso de paz.
A este escenario se suma la creciente preocupación de los servicios de inteligencia estadounidenses por la conducta de Vladímir Putin. Informes citados por medios de Estados Unidos señalan que el Kremlin estaría cada vez más dispuesto a poner a prueba a la OTAN y al Gobierno de Trump mediante acciones de presión y operaciones híbridas en países miembros de la Alianza.
Antes del viaje de Ratcliffe, Washington había comunicado a Ucrania que una delegación estadounidense de alto nivel se desplazaría a Rusia y pidió a Kiev evitar nuevos ataques mientras esa representación permaneciera en territorio ruso.
La presencia del jefe de la CIA también habría provocado cambios en la agenda de Putin. Según informaciones difundidas por medios rusos, el presidente canceló un acto que debía reunir a cientos de personas y que coincidía con la llegada del funcionario estadounidense.
La visita fue detectada después de que un avión militar de transporte estadounidense fuera observado en el aeropuerto moscovita de Vnukovo. Posteriormente, testigos registraron la salida de una comitiva de vehículos estadounidenses desde las instalaciones aeroportuarias.
El avión utilizado para transportar a la delegación estadounidense abandonó Moscú después de las 19:00, hora local, según informó el canal del Ministerio de Defensa ruso Zvezdá. No estaba claro de inmediato si Ratcliffe se encontraba a bordo durante la partida.
La visita resulta especialmente significativa por lo poco habitual que es que un director de la CIA viaje personalmente a Moscú. El antecedente público más reciente corresponde a William Burns, entonces jefe de la agencia, quien visitó Rusia en 2021 para advertir a las autoridades de ese país sobre las consecuencias de una eventual invasión de Ucrania.
Aquella advertencia no impidió que Putin ordenara el ingreso de las tropas rusas en Ucrania en febrero de 2022. Desde entonces, las relaciones entre Washington y Moscú han permanecido marcadas por la guerra, las sanciones y una profunda desconfianza entre ambas potencias.
La CIA también ha intervenido anteriormente en gestiones sensibles con Rusia, particularmente en operaciones destinadas a conseguir la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en ese país. Entre los casos más destacados figura el intercambio de 2024 que permitió recuperar al periodista del Wall Street Journal Evan Gershkovich, a la reportera de Radio Free Europe Alsu Kurmasheva y al exmarine estadounidense Paul Whelan. La misión de Ratcliffe, sin embargo, permanece rodeada de secreto y su alcance podría conocerse en los próximos días.