
El gobierno de Estados Unidos prevé que la organización palestina Hamas comience el proceso de desarme y entrega de su arsenal en un plazo aproximado de 30 días, estableciendo este paso como la condición indispensable previa para autorizar cualquier plan de reconstrucción en la Franja de Gaza. Así lo confirmó este lunes el enviado especial de Washington para Medio Oriente, Jared Kushner, tras sostener una reunión estratégica en Jerusalén con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, orientada a poner en marcha el plan de paz impulsado por la administración del presidente Donald Trump.
En declaraciones ofrecidas a la cadena estadounidense Fox News, Kushner detalló los primeros pasos concretos que la Casa Blanca espera observar en el terreno a muy corto plazo. “Podríamos estar viendo avances en tan solo 30 días, con suerte empezando a retirar algunas de las armas y, con suerte, también rellenando algunos de los túneles”, afirmó el funcionario, subrayando que la inutilización de la infraestructura subterránea y la neutralización del armamento pesado constituyen la prioridad de la fase inicial.
El enviado especial enfatizó que el paquete de ayuda e inversión internacional diseñado para la recuperación del enclave no se desembolsará mientras persista cualquier amenaza militar. “Tenemos un plan para reconstruir Gaza, pero no permitiremos que Gaza sea reconstruida hasta que se produzca la desmilitarización”, sentenció Kushner, explicando que el objetivo central de Washington es evitar estrictamente que los nuevos fondos o materiales de construcción terminen siendo desviados para reponer la capacidad operativa de la organización armada.
La contundente advertencia de la Casa Blanca se produjo apenas un día después de que el propio Kushner mantuviera una inusual reunión en Egipto con representantes directos de Hamas. Este encuentro diplomático de alto nivel formó parte de las intensas gestiones impulsadas por Estados Unidos para superar las profundas discrepancias que distancian a la facción palestina del gobierno de Israel respecto a la aplicación práctica del plan de paz global para la región.
El desarme del grupo representa el obstáculo más complejo y delicado de toda la iniciativa diplomática. Aunque portavoces de Hamas habían expresado con anterioridad cierta disposición a integrar sus fuerzas dentro de un nuevo esquema político unificado para Gaza, Israel exige garantías verificables e irreversibles de que la estructura extremista no pueda rearmarse ni reconstituir su aparato bélico bajo ninguna circunstancia futura.
Para responder a las exigencias de seguridad israelíes, el planteamiento de Washington exige un sistema de desmilitarización rigurosamente fiscalizado. La propuesta establece que el armamento entregado deba ser destruido o retirado de circulación de manera permanente, bloqueando así cualquier posibilidad técnica de que regrese a manos de los milicianos o sea utilizado para posteriores incursiones contra territorio israelí.
Como pilar operativo del plan, Estados Unidos avanza en la conformación de un mecanismo internacional de estabilización para la Franja de Gaza. Esta estructura multilateral, cuya arquitectura de seguridad aún se encuentra en fase de definición, estará encabezada por el general estadounidense Jasper Jeffers, quien tendrá la responsabilidad de coordinar las labores de supervisión sobre el terreno en cuanto el proceso de desarme comience a ejecutarse.
Paralelamente, Kushner reafirmó que el proceso diplomático no limitará la capacidad de respuesta militar de las Fuerzas de Defensa de Israel ante eventuales agresiones. Washington ratificó que mantendrá intacto su respaldo al derecho de Israel a defenderse frente a nuevas amenazas, buscando coordinar con el primer ministro Netanyahu esquemas operativos para transformar las promesas de desarme en acciones tangibles y comprobables.
Estas negociaciones de alta intensidad se desarrollan en un ambiente de extrema tensión en la zona, donde tanto Israel como Hamas se han acusado mutuamente de violaciones reiteradas a la tregua pactada en octubre de 2025. El frágil cese del fuego, alcanzado con la mediación directa de Washington, enfrenta constantes desafíos que amenazan con desestabilizar la hoja de ruta fijada por la Casa Blanca.
La estrategia diplomática estadounidense en Gaza se conecta directamente con el escenario geopolítico regional, donde Teherán juega un papel fundamental. Durante la entrevista, Kushner fue consultado sobre el estado de las conversaciones con el gobierno de Irán y las posibilidades reales de alcanzar un entendimiento formal en torno al programa nuclear del régimen persa.
Al respecto, el enviado de la administración Trump aclaró que Washington mantiene abierta la vía del diálogo diplomático, pero supeditada a concesiones categóricas por parte de Teherán. “Si Irán está dispuesto a terminar el acuerdo que ha estado negociando con nosotros para renunciar a su capacidad de crear armas nucleares, entonces obviamente estamos dispuestos a llegar a un acuerdo”, ratificó el diplomático norteamericano.
No obstante, Kushner advirtió que las autoridades iraníes no han demostrado hasta el momento una voluntad firme para aceptar una propuesta que Estados Unidos considere razonable. De este modo, mientras la Casa Blanca condiciona la reconstrucción de Gaza a la entrega efectiva de las armas de Hamas en los próximos 30 días, mantiene en paralelo una postura inflexible exigiendo la desarticulación del programa nuclear iraní como eje de la seguridad en Medio Oriente.