
Colombia autorizó a Estados Unidos a realizar “operaciones militares conjuntas” en su territorio para combatir al narcotráfico y a organizaciones consideradas terroristas, anunció este miércoles el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, durante una reunión de la Coalición contra los Carteles de las Américas (A3C), celebrada en Panamá.
Hegseth afirmó que la autorización fue otorgada por el nuevo presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo hace menos de una semana y ha planteado una política de confrontación directa contra las organizaciones criminales y el narcoterrorismo.
“Colombia ya solicitó que el Departamento de Guerra se sume a Colombia en su lucha contra el narcoterrorismo, autorizando operaciones militares conjuntas para destruir terroristas y redes terroristas”, declaró Hegseth durante su intervención.
El funcionario estadounidense también confirmó que Colombia se incorporará a la A3C, una alianza internacional promovida por el presidente Donald Trump para coordinar esfuerzos contra organizaciones vinculadas al narcotráfico y al crimen organizado en el continente. Con la llegada de Bogotá, la coalición alcanzará 19 países miembros.
La decisión marca un cambio significativo en la relación de seguridad entre Bogotá y Washington, después de un periodo de fuertes tensiones durante el Gobierno del expresidente Gustavo Petro. La nueva administración colombiana ha optado por restablecer una cooperación estrecha con Estados Unidos en materia de defensa y lucha contra el crimen organizado.
De la Espriella había anticipado durante su discurso de investidura que enfrentará “sin tregua al narcoterrorismo y a todas las organizaciones criminales”. El mandatario también descartó negociar la paz con grupos armados y planteó una estrategia basada en operaciones militares y policiales.
Como parte de este nuevo esquema de cooperación, el Departamento de Estado estadounidense anunció que prevé destinar 1.000 millones de dólares a Colombia para fortalecer sus capacidades de seguridad. La asistencia contempla tecnología, equipamiento, inteligencia y apoyo operativo para enfrentar a organizaciones criminales transnacionales.
Hegseth sostuvo que la cooperación militar busca convertir a la A3C en una estructura con capacidad operativa para enfrentar directamente a las organizaciones criminales. “Sí, tenemos reuniones, coordinaremos, pero en última instancia, se trata de las operaciones que podemos llevar a cabo conjuntamente”, afirmó.
Colombia es uno de los principales productores mundiales de cocaína y mantiene una compleja situación de seguridad debido a la presencia de grupos armados y organizaciones dedicadas al narcotráfico. El Gobierno de De la Espriella considera que el respaldo militar y tecnológico de Estados Unidos puede fortalecer la capacidad del Estado para combatir estas estructuras.
El acuerdo anunciado se suma a iniciativas similares desarrolladas por Washington con otros gobiernos latinoamericanos. Ecuador, por ejemplo, inició operaciones militares coordinadas con Estados Unidos contra organizaciones criminales designadas como terroristas por Washington.
La estrategia también se enmarca en la política de Trump de reforzar la presencia y cooperación estadounidense en América Latina. Hegseth sostuvo en Panamá que Washington pretende “defender nuestro hemisferio de amenazas externas” y señaló al narcotráfico y a la influencia extranjera como algunos de los principales desafíos.
La incorporación de Colombia a esta estrategia abre una nueva etapa en las relaciones militares entre Bogotá y Washington, pero también plantea interrogantes sobre el alcance de la presencia estadounidense en territorio colombiano y sobre las reglas bajo las cuales se desarrollarán las operaciones conjuntas anunciadas por el Pentágono.