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Jamaica encabeza la lista de los países más peligrosos del mundo, con una tasa de homicidios diez veces superior al promedio global

El Caribe se consolida como el epicentro de la violencia homicida mundial, según datos de la UNODC, mientras Sudáfrica y Ecuador emergen como los focos más críticos fuera de la región

Imagen de ilustración.
Internacional | Agencia | 2026-07-13 13:52:37

Jamaica se ubica como el país más peligroso del mundo según la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes, de acuerdo con los últimos datos disponibles de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). La nación caribeña registra una tasa de 53,3 homicidios por cada 100.000 habitantes, una cifra que casi decuplica el promedio mundial, situado en 5,8.

El ranking, correspondiente a datos de 2022 en la mayoría de los casos, revela que buena parte de los países con mayores índices de violencia homicida se concentra en un radio geográfico reducido dentro del Caribe, una región marcada desde hace décadas por la presencia de delincuencia organizada. Junto a Jamaica, integran ese grupo San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago, Santa Lucía, Bahamas, San Cristóbal y Nieves y Belice.

De hecho, seis de los diez países con las tasas de homicidio más altas del planeta pertenecen a esa zona caribeña. San Vicente y las Granadinas ocupa el segundo lugar del listado, con 40,4 homicidios por cada 100.000 habitantes, seguido de cerca por Trinidad y Tobago, con 39,5, y Santa Lucía, con 36,7.

Fuera del Caribe, Honduras aparece en el quinto puesto, con una tasa de 35,1, mientras que Sudáfrica se posiciona en el sexto lugar a nivel global, con 34 homicidios por cada 100.000 habitantes. Cierran el top diez Bahamas, San Cristóbal y Nieves, Belice y Ecuador, este último con una tasa de 27.

Todos estos países superan ampliamente la tasa de homicidios de Estados Unidos, fijada en 6,4 por cada 100.000 habitantes. Según los datos citados, varias de estas naciones registran índices que cuadruplican o incluso superan en más de ocho veces al de la potencia norteamericana, en un contexto donde gran parte de los homicidios está vinculada a actividades delictivas organizadas que emplean armas ilegales, muchas de ellas introducidas de contrabando desde territorio estadounidense.

El caso de Jamaica resulta especialmente alarmante por la velocidad con la que se acumulan los hechos violentos. Solo durante enero se contabilizaron 65 homicidios en todo el país, un dato que llevó al Departamento de Estado de Estados Unidos a reforzar sus advertencias de viaje dirigidas a ciudadanos estadounidenses. El informe advierte, además, que los homicidios se han vuelto cada vez más frecuentes incluso dentro de complejos turísticos de tipo todo incluido, mientras que la respuesta policial suele ser insuficiente y los procesos judiciales avanzan con lentitud.

En el caso sudafricano, la magnitud del problema se refleja en el promedio diario de hechos violentos registrados durante el último año: unos 75 asesinatos y 400 robos por día en todo el país. Parte de esa violencia se explica por la intensa actividad delictiva vinculada a sectores económicos clave como la minería, la construcción y el transporte público, a lo que se suma el rol de Sudáfrica como punto de tránsito en las rutas internacionales de tráfico de drogas provenientes de Afganistán con destino a Europa.

En Sudamérica, Ecuador se destaca como el país con mayor deterioro reciente en materia de seguridad. El dato resulta significativo si se considera que, apenas en 2019, el país exhibía una de las tasas de homicidio más bajas de toda la región. Ese escenario cambió de forma abrupta con el avance del crimen organizado vinculado al narcotráfico, que fue ganando control territorial de manera progresiva.

La escalada de violencia en Ecuador alcanzó uno de sus puntos más críticos en enero, cuando grupos armados irrumpieron en un canal de televisión durante una transmisión en vivo, detonaron explosivos en distintos puntos de las calles y secuestraron a agentes policiales. Estos hechos se produjeron luego de que el presidente del país declarara el estado de emergencia nacional, como respuesta a la fuga de prisión de un reconocido líder de una organización narcotraficante.

La crisis de seguridad ecuatoriana no se detuvo allí. Más recientemente, un alcalde local fue encontrado muerto en medio del tercer mes de confinamiento de emergencia decretado en el país, un episodio que confirma la persistencia de la violencia pese a las medidas excepcionales adoptadas por el Gobierno.

El panorama descrito por la UNODC pone en evidencia un patrón común entre los países peor ubicados en el ranking: la debilidad de las instituciones de seguridad, la presencia de economías ilícitas vinculadas al narcotráfico y el contrabando de armas, y una limitada capacidad estatal para dar respuesta judicial a los hechos de violencia.

En conjunto, los datos confirman que la violencia homicida a nivel mundial no se distribuye de manera uniforme, sino que se concentra en regiones específicas donde el crimen organizado ha logrado infiltrar estructuras económicas, políticas y sociales, consolidando así entornos de alta peligrosidad que impactan tanto en la seguridad ciudadana como en la actividad turística y económica de estos países.