
El desarrollo de un intenso fenómeno de El Niño podría convertir a 2027 en el año más caluroso registrado hasta ahora, según proyecciones de organismos internacionales y especialistas en clima, que alertan sobre un aumento del riesgo de olas de calor extremas, incendios forestales, sequías e inundaciones en diversas regiones del mundo.
Las previsiones indican que el Pacífico ecuatorial ha acumulado una gran cantidad de calor en la superficie y en las capas superiores del océano, energía que comenzaría a liberarse entre finales de 2026 y mediados de 2027 mediante el fenómeno de El Niño, intensificando el calentamiento global.
De acuerdo con análisis divulgados por Meteored, el episodio podría alcanzar una intensidad fuerte o incluso muy fuerte, provocando un importante traspaso de calor desde el océano hacia la atmósfera y elevando la temperatura media global por encima de los registros alcanzados en 2024.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima un 75% de probabilidades de que la temperatura media del planeta entre 2026 y 2030 supere temporalmente el umbral de 1,5 grados Celsius respecto a los niveles preindustriales, considerado un límite crítico para el sistema climático.
Asimismo, el organismo calcula un 91% de probabilidades de que al menos uno de los próximos cinco años sobrepase ese umbral y un 86% de posibilidades de que se establezca un nuevo récord mundial de temperatura.
Los expertos explican que, durante El Niño, los vientos alisios se debilitan, permitiendo que las aguas cálidas del Pacífico se desplacen hacia el este. Este proceso incrementa la evaporación y libera grandes cantidades de calor hacia la atmósfera, alterando los patrones climáticos a escala global.
El calentamiento de la superficie del mar favorece además la formación de intensas corrientes de aire y nubes de gran desarrollo vertical, lo que modifica los regímenes de lluvias y puede generar precipitaciones extremas en algunas regiones y prolongadas sequías en otras.
Entre los principales impactos previstos figuran olas de calor más intensas y prolongadas, incendios forestales de mayor magnitud, pérdidas agrícolas, escasez de agua y un aumento en el riesgo de desastres naturales, especialmente en zonas vulnerables.
La OMM advirtió que la Amazonía podría enfrentar condiciones de sequía severa acompañadas por un incremento del riesgo de incendios forestales, mientras que otras regiones del planeta experimentarían cambios significativos en los patrones habituales de lluvia.
Las proyecciones climáticas también anticipan menos precipitaciones de lo normal en sectores de Centroamérica, el Caribe y el noroeste de Sudamérica, mientras que el suroeste de Estados Unidos podría registrar condiciones más húmedas. En Europa se esperan lluvias superiores al promedio en el sur y por debajo de la media en el norte.
La científica climática Friederike Otto, del Imperial College de Londres, advirtió que un período prolongado con temperaturas superiores a 1,5 grados traerá fenómenos meteorológicos sin precedentes, con consecuencias sobre la seguridad alimentaria, los incendios forestales y la salud de millones de personas.
No obstante, la Organización Meteorológica Mundial aclaró que no existen evidencias de que el cambio climático aumente la frecuencia o intensidad de los episodios de El Niño. Sin embargo, señaló que el calentamiento global sí amplifica sus efectos, al aportar una mayor cantidad de energía y humedad al sistema climático, lo que incrementa la intensidad de los eventos extremos asociados al fenómeno.