
La crisis que atraviesa Cuba sigue agravándose y uno de los sectores más afectados es el turismo. Entre enero y mayo de 2026, la isla recibió 359.491 visitantes internacionales, una cifra que representa una caída de 58,4% respecto del mismo período del año anterior y que confirma el deterioro de una actividad clave para la economía nacional.
Los datos oficiales muestran que solo en mayo ingresaron al país 30.883 turistas extranjeros, un volumen muy por debajo de los niveles registrados en años anteriores. El retroceso se produce en un contexto marcado por dificultades económicas, restricciones energéticas y una fuerte reducción de la conectividad aérea internacional.
La contracción del turismo golpea una de las principales fuentes de ingreso de divisas para Cuba, junto con las remesas y la exportación de servicios profesionales. Además, el sector era considerado por el régimen como uno de los motores de la recuperación económica tras varios años de recesión.
Las estadísticas reflejan descensos generalizados en los principales países de origen de los visitantes.
Canadá, históricamente el principal mercado turístico para Cuba, aportó 126.239 viajeros en los primeros cinco meses del año. Estados Unidos registró 25.572 visitantes y Rusia 21.136.
Los tres mercados experimentaron fuertes retrocesos respecto de 2025. La disminución también se extendió al resto de los países emisores, con caídas que, en muchos casos, oscilaron entre la mitad y dos tercios de los volúmenes registrados un año antes.

Otro dato relevante es la reducción de los viajes realizados por cubanos residentes en el exterior. Entre enero y mayo llegaron 60.874 personas de este segmento, un 39% menos que en igual período del año pasado.
La menor afluencia de visitantes tuvo un impacto en la ocupación hotelera. Durante el primer trimestre de 2026 la utilización de habitaciones se ubicó en apenas 12,9%, uno de los niveles más bajos registrados en las últimas décadas.
El deterioro del sector se aceleró durante los últimos meses debido a una combinación de factores que afectaron la operación turística.
La reducción en el suministro de combustible provocó la cancelación de numerosas rutas aéreas, especialmente aquellas que conectaban a Cuba con destinos fuera del continente americano.
Al mismo tiempo, varias cadenas hoteleras internacionales anunciaron la reducción o finalización de sus operaciones en la isla, aumentando la incertidumbre sobre la capacidad del país para sostener su infraestructura turística.
Un contraste con el resto del Caribe
Los resultados de Cuba contrastan con la evolución observada en otros destinos turísticos de la región.
Mientras la isla registra una caída sostenida en la llegada de visitantes, centros vacacionales del Caribe como Punta Cana y Cancún continúan alcanzando niveles récord de demanda tras la recuperación del turismo internacional posterior a la pandemia.
La diferencia es aún más evidente al comparar los datos actuales con los máximos históricos de Cuba. En 2018 el país recibió 4,6 millones de turistas y en 2019 alcanzó 4,2 millones. En cambio, durante 2025 apenas superó los 1,8 millones de visitantes extranjeros, muy por debajo de las metas oficiales.

La crisis energética
Los problemas económicos y energéticos que enfrenta el país ya no impactan únicamente sobre el turismo.
Los prolongados cortes de electricidad también comenzaron a afectar actividades cotidianas y servicios esenciales. Entre ellas figura la producción de hostias utilizadas en las celebraciones católicas.
Las hostias destinadas a las parroquias de todo el país se elaboran en un monasterio de La Habana. Sin embargo, las interrupciones del suministro eléctrico redujeron significativamente la capacidad de producción.
“Estamos todos al mismo nivel, afectados por lo mismo”, explicó el sacerdote George Payano.
El religioso señaló que la fabricación depende de equipos eléctricos que requieren varias horas continuas de funcionamiento. “Dos horas de corriente son muy limitadas”, afirmó.
Ante la reducción de la producción, las autoridades religiosas comenzaron a distribuir las hostias de manera más controlada para garantizar el abastecimiento en las distintas diócesis.
La situación ilustra el alcance de la crisis que vive Cuba. Mientras el turismo registra uno de sus peores desempeños en décadas y disminuye el ingreso de divisas, los problemas energéticos continúan afectando cada vez más aspectos de la vida cotidiana en la isla.