
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el vicepresidente J.D. Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, firmaron electrónicamente un acuerdo marco destinado a poner fin a la guerra en Medio Oriente, según informó un alto funcionario de la administración estadounidense. El anuncio marca un giro significativo en una de las crisis más tensas de los últimos años.
La firma del acuerdo se produjo tras semanas de enfrentamientos y operaciones militares conjuntas de Estados Unidos e Israel contra el régimen islámico de Irán. De acuerdo con la Casa Blanca, el objetivo del pacto es establecer las bases para una resolución definitiva del conflicto y reducir las tensiones en la región.
Un funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, señaló que Trump decidió firmar personalmente el documento para demostrar su compromiso con una solución exitosa. El acuerdo fue suscrito de manera electrónica por las tres autoridades involucradas.
Pocas horas después del anuncio, Trump afirmó que el estrecho de Ormuz estará “completamente abierto” el próximo viernes, garantizando el libre tránsito marítimo por una de las rutas energéticas más importantes del mundo. Las declaraciones fueron realizadas durante una reunión bilateral con el presidente francés Emmanuel Macron, antes de la cumbre del G7 en Evian.
El mandatario estadounidense también informó que numerosos buques comerciales comenzaron a abandonar el estrecho de Ormuz transportando petróleo, aprovechando las nuevas condiciones de seguridad generadas por el acuerdo alcanzado con Teherán.
Sin embargo, el gobierno iraní advirtió que aplicará tarifas a las embarcaciones que atraviesen la zona. Según el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmail Baqai, los cobros no serán peajes de tránsito, sino tasas destinadas a cubrir servicios de navegación, protección ambiental, seguros marítimos y otras prestaciones.
Desde Europa, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresó cautela respecto al proceso de normalización con Irán. Señaló que el levantamiento de las sanciones europeas dependerá de que exista un “cambio real sobre el terreno” en materia de derechos humanos y programas nucleares y balísticos.
La reacción internacional ha estado marcada por el optimismo moderado. Diversos líderes mundiales y organismos internacionales valoraron el anuncio como una oportunidad para reducir la violencia y abrir una etapa de negociaciones más amplias en la región.
En el ámbito regional, el movimiento chiita Hezbolá agradeció a Irán por insistir en que Líbano fuera incluido en cualquier entendimiento destinado a poner fin a la guerra. La organización destacó el respaldo iraní y reiteró su compromiso con la defensa de la soberanía libanesa.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que la campaña militar conjunta entre Israel y Estados Unidos logró eliminar una amenaza existencial para su país. Según sostuvo, la operación evitó una eventual “destrucción nuclear” de Israel.
Netanyahu también dejó claro que las fuerzas israelíes permanecerán desplegadas en Líbano, Gaza y Siria durante el tiempo que consideren necesario, una posición que podría generar nuevas tensiones pese al reciente acuerdo entre Washington y Teherán.
Aunque el pacto representa el avance diplomático más importante desde el inicio de las hostilidades, persisten interrogantes sobre su implementación efectiva, el futuro de las sanciones internacionales y el alcance real de los compromisos asumidos por las partes para garantizar una paz duradera en Medio Oriente.