Internacional

Colombia, entre la continuidad de la izquierda y el retorno de la mano dura

El aumento de la violencia, el avance del narcotráfico y la polarización marcan unas elecciones decisivas para el futuro político del país

Internacional | Agencias | 2026-05-25 22:11:00

Colombia celebrará este domingo unas elecciones presidenciales atravesadas por la peor ola de violencia de la última década, en medio de un clima de polarización política y creciente inseguridad que pondrá a prueba la continuidad de la izquierda en el poder por primera vez en la historia del país.

El presidente Gustavo Petro concluirá su mandato sin posibilidad de reelección, dejando un balance económico mixto: reducción del desempleo, incremento del salario mínimo y ampliación de programas sociales, pero también un fuerte deterioro de la seguridad y el fracaso parcial de su política de “paz total” con grupos armados ilegales.

Las encuestas ubican como favorito al senador izquierdista Iván Cepeda, de 63 años, aliado político de Petro y una de las principales figuras del Pacto Histórico. Cepeda promete mantener las reformas sociales y retomar las negociaciones con organizaciones armadas, pese a las críticas de la oposición y de sectores empresariales.

Sin embargo, los sondeos anticipan una segunda vuelta el 21 de junio frente al abogado derechista Abelardo de la Espriella, conocido como “El Tigre”, un empresario millonario y outsider político que ha construido su campaña sobre un discurso de mano dura contra el crimen, inspirado en modelos como el del presidente salvadoreño Nayib Bukele.

En tercer lugar aparece la senadora Paloma Valencia, dirigente del partido Centro Democrático y heredera política del expresidente Álvaro Uribe. Valencia propone reforzar la ofensiva militar contra las guerrillas y recuperar la línea de seguridad implementada durante el uribismo.

La campaña electoral quedó marcada por una escalada de violencia sin precedentes recientes. En el último año aumentaron los secuestros, los desplazamientos forzados y los atentados con explosivos y drones, mientras persisten amenazas contra candidatos y dirigentes políticos tras el asesinato del aspirante presidencial derechista Miguel Uribe.

Organizaciones de derechos humanos advirtieron sobre el deterioro del escenario de seguridad. Juanita Goebertus afirmó que Colombia atraviesa una situación “supremamente grave”, luego de que el secuestro creciera más del 110% y los desplazamientos alcanzaran niveles no vistos en casi dos décadas.

Pese a ello, la izquierda colombiana muestra menos desgaste del esperado frente a otros gobiernos progresistas de América Latina. Parte de la población respalda las políticas sociales implementadas por Petro, especialmente en educación y empleo estatal, en un país considerado uno de los más desiguales del continente.

Iván Cepeda llega fortalecido por su trayectoria como defensor de derechos humanos y sobreviviente del conflicto armado colombiano. Hijo de un dirigente comunista asesinado en 1994, el senador vivió exiliado en varios países y participó activamente en las negociaciones del acuerdo de paz firmado con las FARC en 2016.

Sus adversarios lo acusan de representar la continuidad de una estrategia fallida frente a los grupos armados, mientras sectores conservadores lo señalan como demasiado cercano a las antiguas guerrillas. Aun así, Cepeda logró consolidarse como uno de los principales referentes de la izquierda colombiana y un histórico adversario político de Uribe.

Por su parte, De la Espriella propone medidas extremas para combatir el narcotráfico y la delincuencia organizada, entre ellas la construcción de megacárceles, el fortalecimiento de alianzas militares con Estados Unidos e Israel y la ampliación del uso de la fuerza contra organizaciones criminales. Su retórica agresiva y confrontacional ha captado apoyo entre sectores que exigen respuestas inmediatas frente a la inseguridad.

El próximo gobierno también enfrentará desafíos económicos complejos. Aunque Petro elevó salarios y expandió programas sociales, el Estado enfrenta limitaciones fiscales tras una menor recaudación tributaria y el bloqueo de varias reformas en el Congreso. En ese contexto, los colombianos decidirán en las urnas entre profundizar el proyecto de cambio iniciado por la izquierda o retornar a un modelo de seguridad dura impulsado por la derecha tradicional y emergente.