
En un acto en el auditorio de la Universidad Pública de El Alto (UPEA), el presidente Rodrigo Paz recibió el título de Doctor Honoris Causa. En su discurso, llamó a una reconciliación con una visión de desarrollo y en respuesta a los intentos —advirtió— de destruir el país.
No hizo ninguna referencia puntual; sin embargo, su Gobierno enfrenta diferentes conflictos en las últimas semanas, activados por la crisis de calidad y abastecimiento de combustible, además de la demanda de abrogación de la ley de conversión de la pequeña propiedad a mediana.
“Hay algunos que quieren que Bolivia se destruya porque en el caos y la destrucción ellos reinan. Bolivia tiene que reconciliarse sobre una visión productiva y de respeto a nuestras diferencias, porque ser diferente es el mayor poder”, reflexionó.
En Caranavi, al norte de La Paz, y en puntos de bloqueo campesino en las rutas paceñas, existen voces que exigen la renuncia del presidente, mientras mantienen inalterables las medidas de presión que empiezan a afectar el abastecimiento de los mercados.
Hasta el momento, el Gobierno logró desactivar el conflicto de los choferes, quienes demandaban abastecimiento y calidad de carburantes, además del resarcimiento por los daños provocados en sus unidades debido al combustible de mala calidad.
A pesar de que el domingo se llegó a acuerdos con los choferes de los Yungas y se desplazaron 20 cisternas con combustible y maquinaria pesada, la protesta en Caranavi persiste y se torna violenta, pese a que mantiene las mismas demandas ya atendidas en favor de los transportistas de esa región.
“No nos confundamos con discursos ideológicos; yo no vengo a hablar de izquierda o derecha, les vengo a hablar de producción y de desarrollo”, afirmó Paz, reafirmando la necesidad de superar las diferencias y apostar por el progreso.
De hecho, el mandatario convocó para este sábado a un diálogo nacional para conciliar criterios con al menos 600 actores clave de la sociedad sobre las reformas que encaminará su gestión.