
La automatización agrícola da un nuevo paso con la llegada del Agronomist Robot Dog, un robot con forma de perro que utiliza inteligencia artificial (IA) para transformar la inspección y el monitoreo de cultivos.
Esta tecnología, desarrollada por Frutas AI, responde a desafíos como la escasez de mano de obra especializada y el aumento de los costos en el campo.
El sector agrícola, tradicionalmente rezagado en la adopción tecnológica, enfrenta una pérdida de atractivo entre las nuevas generaciones por la percepción de trabajos extenuantes y poco reconocidos.

Frente a este problema, Kedar Iyer, director ejecutivo de Frutas AI, afirmó a Portalfruticola.com que la automatización se vuelve indispensable para mantener la competitividad y la eficiencia de los sistemas productivos.
Cómo funciona el perro robot en el campo al cuidar los cultivos
El Agronomist Robot Dog está diseñado para recorrer huertos de menos de 1,5 metros de altura, como los de arándanos, y recopilar datos sobre el estado de los cultivos.
Este robot, inspirado en la locomoción animal, se desplaza de manera autónoma por las hileras, identifica zonas que requieren intervención humana y aprende patrones de crecimiento con cada recorrido.

Además, la máquina regresa de manera automática a su base para recargar energía, lo que posibilita ciclos de trabajo continuos y autónomos. El dispositivo utiliza modelos de visión por computadora para analizar plantas en tres dimensiones, procesando datos de cientos de ejemplares en cuestión de minutos.
Esta capacidad representa una mejora relevante respecto al trabajo manual, porque un agrónomo tradicional solo podría inspeccionar el 1% de una finca y realizar estimaciones sobre el resto. El robot, en cambio, cubre la totalidad del terreno, lo que permite identificar problemas antes de que se expandan y mejorar la toma de decisiones en la gestión agrícola.
Qué ventajas ofrece el perro robot frente a la inspección tradicional
Una de las principales ventajas del perro robot agrícola radica en la cobertura y precisión de su trabajo. Mientras que las inspecciones manuales requieren largas horas de desplazamiento fila por fila, el robot puede completar la tarea en una fracción del tiempo y con un margen de error reducido.

Según los ensayos realizados en septiembre de 2025 en viñedos de uva de mesa en Chile, el dispositivo logró una reducción del 95% en errores de ajuste y un 90% de precisión en parámetros como uniformidad, tamaño y color de la fruta.
El robot, sumado a operar de forma autónoma, puede ser controlado mediante una aplicación. Esto otorga al productor la posibilidad de ajustar rutas y monitorear el progreso en tiempo real desde su dispositivo, optimizando recursos y mejorando la eficiencia operativa.
Asimismo, el dispositivo puede acompañar a supervisores durante las inspecciones, funcionando como un asistente adicional en el terreno y mejorando la recopilación de datos clave para la toma de decisiones.
Qué retos técnicos enfrenta esta tecnología

El robot presenta particularidades que los productores deben considerar. El dispositivo supera pendientes suaves y obstáculos menores, pero requiere caminos libres de grandes tuberías o ramas caídas para mantener su ritmo y evitar tropiezos.
La estabilidad de cada paso es calculada en milisegundos por su sistema, lo que le permite desplazarse en terrenos irregulares o fangosos sin perder eficiencia.
Un aspecto relevante es la conectividad. Muchas explotaciones rurales y zonas montañosas aún carecen de cobertura óptima, lo que limita la transmisión en tiempo real de los datos recopilados.
No obstante, el perro robot puede seguir trabajando sin conexión y carga la información almacenada una vez que regresa a su base, acción que realiza al menos cada cuatro horas. Según Kedar Iyer, estos desafíos se superan con actualizaciones periódicas y adaptaciones constantes según las condiciones específicas de cada finca.