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Así puedes limpiar la pantalla de un televisor sin dañarla: errores comunes y qué productos usar

El alcohol, los limpiavidrios y aplicar líquidos directamente sobre la pantalla figuran entre los errores más comunes al momento de limpiar un Smart TV

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Tecnología | Infobae | 2026-01-31 11:19:00

Limpiar la pantalla de un televisor moderno puede parecer una tarea sencilla, pero hacerlo mal puede provocar rayones, manchas permanentes o incluso daños en el panel. Con la popularización de los Smart TV 4K, QLED y OLED, cada vez más delicados y costosos, también ha crecido la preocupación de los usuarios por mantenerlos en buen estado sin estropearlos en el intento.

La buena noticia es que limpiar una pantalla de televisión de forma segura es posible si se siguen algunos pasos básicos y se evitan errores frecuentes. Los fabricantes coinciden en un punto clave: las pantallas actuales no están diseñadas para soportar productos agresivos ni limpiezas improvisadas.

Aun así, muchos usuarios continúan utilizando métodos heredados de televisores antiguos, lo que puede resultar contraproducente. Conocer qué no hacer y qué productos sí utilizar es fundamental para prolongar la vida útil del televisor y mantener una buena calidad de imagen.

La limpieza de la pantalla

Errores comunes al limpiar la pantalla del televisor

Uno de los fallos más habituales es usar productos de limpieza domésticos que no están pensados para pantallas electrónicas. El alcohol etílico, los limpiavidrios o los desinfectantes pueden dañar los recubrimientos protectores del panel, especialmente en televisores OLED o QLED.

Otro error frecuente es aplicar líquidos directamente sobre la pantalla. Aunque se trate de agua o de un limpiador específico, rociar el panel aumenta el riesgo de que el líquido se filtre por los bordes y alcance componentes internos sensibles, lo que podría generar fallas eléctricas.

También es común utilizar papel de cocina, servilletas o trapos comunes. Estos materiales, aunque parezcan suaves, pueden contener fibras abrasivas que provocan microarañazos casi imperceptibles al principio, pero visibles con el tiempo y la luz.

Deja tu televisor como nuevo

Presionar con demasiada fuerza es otro problema habitual. Las pantallas modernas son más delgadas y sensibles que las de generaciones anteriores. Ejercer presión puede afectar los píxeles o generar manchas internas difíciles de reparar.

Por último, limpiar el televisor cuando está encendido o caliente tampoco es recomendable. Además de aumentar la visibilidad de las marcas, existe un mayor riesgo de dañar el panel o generar contrastes térmicos innecesarios.

Qué productos se deben usar para limpiar la pantalla sin dañarla

El elemento más importante para una limpieza segura es un paño de microfibra. Este tipo de tela está diseñado para atrapar el polvo sin rayar la superficie y es el mismo que se utiliza para limpiar lentes o pantallas de dispositivos móviles.

En caso de que el polvo o las huellas no se eliminen en seco, se puede humedecer ligeramente el paño con agua. Es importante que sea solo unas gotas y que el paño no esté empapado. El movimiento debe ser suave, sin frotar con fuerza y preferentemente en una sola dirección.

También existen limpiadores específicos para pantallas, formulados sin alcohol ni amoníaco. Estos productos están pensados para respetar los recubrimientos del panel y pueden ser una buena opción si se utilizan correctamente. Siempre deben aplicarse sobre el paño y nunca directamente sobre la pantalla.

No usar alcohol es importante

Para una limpieza completa, conviene apagar y desenchufar el televisor antes de empezar. Esto no solo es más seguro, sino que también facilita detectar manchas y restos de suciedad.

Finalmente, mantener una rutina de limpieza ligera y frecuente —solo con el paño de microfibra— ayuda a evitar que la suciedad se acumule y reduce la necesidad de usar líquidos con frecuencia.

Cuidar la pantalla del televisor no requiere productos caros ni técnicas complicadas, pero sí atención y buenos hábitos. Evitar los errores comunes y utilizar los materiales adecuados puede marcar la diferencia entre una pantalla impecable durante años o un panel dañado de forma irreversible.