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EE.UU. obliga a la OTAN a reforzar la vigilancia sobre Groenlandia

La Alianza Atlántica lanza “Centinela del Ártico” tras las presiones de Washington y cierra filas en torno a la seguridad en la región polar

Internacional | Agencias | 2026-02-12 23:49:00

La OTAN dio luz verde este jueves a una nueva estrategia de vigilancia reforzada en el Ártico, luego de que Estados Unidos presionara para que la Alianza asumiera un mayor control sobre Groenlandia, en un movimiento que marca un giro estratégico impulsado desde Washington.

El acuerdo, bautizado como “Centinela del Ártico” (“Arctic Sentry”), fue respaldado por unanimidad por los ministros de Defensa aliados, consolidando una mayor implicación de la organización en la seguridad del extremo norte.

La decisión llega después de meses de tensiones generadas por las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien en enero elevó al máximo sus pretensiones de controlar Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca y pieza clave en el tablero geopolítico ártico.

Tras una reunión en Davos entre Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se pactó encauzar la controversia mediante un mayor compromiso formal de la Alianza en la región, lo que derivó en la nueva iniciativa presentada esta semana por el mando militar aliado.

Rutte defendió el acuerdo señalando que la OTAN es una “coalición de democracias” donde los debates son naturales, pero subrayó que la organización siempre logra reenfocar sus prioridades estratégicas.

El jefe político de la Alianza destacó que el objetivo central sigue siendo la defensa colectiva bajo el artículo 5 del Tratado de Washington, que establece que un ataque contra un miembro es considerado un ataque contra todos.

Desde Bélgica, el ministro de Defensa Theo Francken comparó la relación transatlántica con un “matrimonio de 76 años” que atraviesa crisis, pero aseguró que hoy la OTAN está “totalmente alineada con Estados Unidos”.

El respaldo europeo a “Centinela del Ártico” confirma que la presión estadounidense logró traducirse en una acción concreta, reforzando la vigilancia sobre Groenlandia y el conjunto del Ártico, zona de creciente interés militar y energético.

En paralelo, Washington dejó claro que su prioridad estratégica se amplía hacia el Indo-Pacífico, aunque sin abandonar su papel en Europa. Rutte admitió que Estados Unidos está pivotando hacia esa región, pero manteniendo su anclaje en la OTAN.

El subsecretario de Guerra estadounidense, Elbridge Colby, planteó la necesidad de una “OTAN 3.0”, basada en la cooperación y no en la dependencia, con Europa asumiendo mayor liderazgo en la defensa convencional.

Colby sostuvo que el nuevo enfoque no representa un abandono de la Alianza, sino un retorno a su propósito fundacional, adaptado a un escenario global marcado por múltiples amenazas simultáneas.

Con el lanzamiento de “Centinela del Ártico”, la OTAN busca cerrar la etapa de fricciones internas y proyectar unidad, aunque el episodio deja en evidencia la capacidad de Estados Unidos para reorientar la agenda estratégica del bloque cuando sus intereses geopolíticos así lo demandan.