Santa Cruz

Leigue censura la búsqueda de poder y protagonismo descalificando a las personas

Durante su homilía dominical, Leigue sostuvo que muchas veces se confunde la felicidad con la necesidad de ser alguien importante en la sociedad o construir una historia propia, y que este error ocurre cuando se actúa pensando únicamente en sí mismo.

El arzobispo de Santa Cruz, monseñor René Leigue
Santa Cruz | ERBOL | 2026-02-01 11:08:19

El arzobispo de Santa Cruz, monseñor René Leigue, censuró este domingo el intento de algunas personas de alcanzar notoriedad o importancia social a costa de hablar mal de los demás, recordando que este camino no genera reconocimiento verdadero, sino daño.

Durante su homilía dominical, Leigue sostuvo que muchas veces se confunde la felicidad con la necesidad de ser alguien importante en la sociedad o construir una historia propia, y que este error ocurre cuando se actúa pensando únicamente en sí mismo.

El arzobispo destacó que muchas personas trabajan por el bien de los demás sin necesidad de sobresalir, mientras que otros buscan ser vistos negativamente, inventando historias o acciones para perjudicar a otros y obtener atención.

“Es triste ver que haya quienes buscan poder y protagonismo a costa de destruir a los demás sin respetar a nadie”, afirmó, recordando las palabras de Jesús en el Evangelio: “Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos pertenece el reino de Dios”.

Leigue recomendó reflexionar sobre la motivación de las propias acciones, recordando el consejo de un profesor: “cuando usted reciba aplauso, muchos aplausos, cuestiónense, porque a lo mejor no están haciendo bien las cosas. Pero cuando hagan el trabajo honesta y correctamente, a lo mejor no van a recibir muchos aplausos. Ahí siéntase seguro que las cosas que están haciendo las están haciendo bien”.

El arzobispo señaló que muchas personas buscan reconocimiento o aplauso, y otras sienten que su trabajo no es valorado por la sociedad. “Si actuamos correctamente, nuestra recompensa será grande, quizá no de los humanos, pero sí de Dios”, subrayó.

Finalmente, invitó a los fieles a reflexionar sobre la verdadera felicidad, preguntándose: ¿Cómo la percibo? ¿Cómo la quiero vivir? ¿O estoy persiguiendo una felicidad pasajera? Recordó que la felicidad auténtica se encuentra en el encuentro con Dios y que, pese a los insultos o malestares, lo importante es actuar bien y seguir adelante.