
Ricardo Centurión rompió el silencio tras finalizar su vínculo con Oriente Petrolero y dejó en claro que su deseo es regresar al fútbol argentino, incluso sin descartar una eventual participación en la B Nacional. El exjugador de Boca Juniors y Racing Club también reveló que estuvo cerca de volver al Xeneize durante su etapa en Vélez.
A los 33 años, el atacante hizo una autocrítica sobre su carrera y valoró su reciente experiencia en el fútbol boliviano, donde buscó relanzar su trayectoria tras atravesar problemas personales. “No lo dudé porque sentía que era el momento de volver a trabajar. Cuando uno tiene un hijo, piensa totalmente diferente. Fue una prueba que superé. En lo estadístico me fue bien, hice varios goles y no cometí errores. En ese sentido estoy muy contento”, afirmó.
En ese contexto, Centurión remarcó que su prioridad es volver a Argentina para estar cerca de su hija y demostrar que puede recuperar su mejor versión futbolística. “Tuve un período malo en mi vida, pero hoy estoy contento y orgulloso de seguir jugando. La gente me demuestra cariño en la calle y eso quiero seguir alimentándolo para que mi hija vea que tiene un padre que juega al fútbol”, expresó en una entrevista con Radio Continental (AM 590). Además, fue contundente respecto a su futuro deportivo: “A mí no se me cae ningún anillo. Si tengo que jugar en el Nacional B, lo hago”.
El futbolista aseguró que su paso por Bolivia le permitió cambiar su forma de pensar. “Después de los 30 se me abrió mucho la cabeza. Hoy escucho más, no me castigo por lo que pasó y solo quiero seguir adelante. Me levanto todos los días con una idea clara, entreno y voy al gimnasio para estar preparado cuando aparezca una oportunidad y no fallarle a la gente que confíe en mí”, sostuvo.
Centurión también reafirmó su fanatismo por Boca Juniors y recordó su vínculo con Juan Román Riquelme, con quien mantenía un contacto frecuente. “Soy bostero, pero mal”, confesó, antes de relatar anécdotas personales con el actual presidente xeneize. “Hablar de fútbol con Román es un placer enorme. Siempre me tuvo mucho cariño y compartimos momentos muy lindos”, recordó.
Por último, el jugador confesó que arrastra “tres dolores” que lo marcaron profundamente. El primero, no haber integrado la lista definitiva de la Selección Argentina para el Mundial de Rusia 2018; el segundo, la frustrada posibilidad de regresar a Boca cuando jugaba en Vélez; y el tercero, el más duro a nivel personal, la muerte de su pareja Melody Pasini en un accidente de tránsito en 2020. “Ese fue un golpe de la vida. Lo superé, pero son heridas que quedan. Un Mundial no lo juega cualquiera y esas cosas duelen”, concluyó.