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Opinión
La caridad como venganza
Sábado,  24  de Diciembre, 2016
Tribuna

Navidad, desde el punto de vista cristiano, es la celebración del nacimiento de nuestro Salvador y, por lo tanto, una época de Amor y de Perdón, pero, ¿qué hacer cuando alguien me ha hecho o me hace daño y absolutamente NO quiero perdonarlo?

Pues déjeme decirle que la mejor venganza que usted puede realizar, en contra de alguien que le ha hecho o le está haciendo daño, es precisamente devolverle su mal con el bien ¿por qué? Dice la Biblia en Proverbios 25, 21-22: “Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer, si tiene sed, dale de beber; así amontonas sobre su cabeza brasas y Yahveh te dará la recompensa”. Esta idea es reforzada por Pablo de Tarso en persona en Romanos 12,20: Antes al contrario: si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; haciéndolo así, amontonarás ascuas sobre su cabeza.

¿Qué significa esto? Que si su enemigo le devuelve mal por bien, así si usted le devuelva siempre bien por su mal, hasta la muerte, ese bien que usted hizo por él se convertirá en una brasa que arderá sobre su cabeza ¡por toda la eternidad! ¿Qué mejor venganza que esta? Y lo mejor de todo es que: ¡usted recibirá una recompensa! Porque ¿no tiene acaso su mérito el esfuerzo que se hace por hacer el bien a quien abiertamente NO queremos hacérselo? ¡Claro que sí! La misma Biblia nos lo dice y ¡nos está dando la garantía de que es cierto!

Así que, con esto, estimado lector, tiene usted una de las mejores razones para devolver bien por el mal recibido a todos sus amigos y enemigos: recibir una recompensa eterna que al mismo tiempo hará arder a quien le hizo daño con mayor énfasis en el infierno. Lo que no debemos hacer es devolver el mal por mal: El mal solo genera un ciclo de mal interminable, y hace daño tanto al que lo recibe como al que lo practica, otra cosa a tomar en cuenta es que es el Señor quien nos dice en Romanos 12:14-19: Bendigan a los que les persiguen, no maldigan. Alégrense con los que se alegran; lloren con los que lloran. Tengan un mismo sentir los unos para con los otros; sin complacerse en la altivez; atraídos más bien por lo humilde; no se complazcan en su propia sabiduría. Sin devolver a nadie mal por mal; procurando el bien ante todos los hombres: en lo posible, y en cuanto de ustedes dependa, en paz con todos los hombres; no tomando la justicia por cuenta suya, queridos míos, dejando lugar a la Cólera, pues dice la Escritura: Mía es la venganza: yo daré el pago merecido, dice el Señor. Es Navidad, tiempo para reflexionar, amar y perdonar, pero no somos perfectos, así que, si usted no puede perdonar, haga el bien teniendo en cuenta lo que le acabo de decir, puesto que, la caridad, para el cristiano, es la única opción y también la mejor venganza de todas.

¡Feliz Navidad!

Acerca del autor: Javier Gómez