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Ingresos, la renta petrolera sigue en posición de caída respecto a 2014
Lunes,  1  de Enero, 2018
Pese a la leve recuperación de los precios de los hidrocarburos
Hace tres años, dichos ingresos fueron de $us 5.500 millones, el mismo el 2016 solo alcanzó a $us 1.750 millones. Los expertos ven cómo dependemos de los precios internacionales.

Pese a la pequeña recuperación en $us 250 millones al cierre de este 2017 respecto al 2016, la brecha, entre la época dorada de mayores ingresos por “renta petrolera” que fue el 2014 ($us 5.490 millones) y el momento actual,  sigue en posición de caída: registrando una reducción del 65%. La situación en caída libre fue entre las gestiones 2015 y 2016. En dos gestiones, la caída acumulada, alcanzó a 68%, según la información recientemente difundida por el Ministerio de Hidrocarburos.

Tomando en cuenta la última declaración del ministro, Luis Alberto Sánchez Fernández, al cierre de este 2017 los ingresos de renta petrolera se situarán en $us 2.000 millones, lo que implica un pequeño incremento del 14% con relación a los $us 1.754 millones del 2016.

"Esperemos que la Renta Petrolera del próximo año supere a la de la presente gestión por la mejora de precios del gas, la exportación del GLP y la urea”, precisó Sánchez, la semana que pasó.   

Según expertos, si bien es importante la recuperación de la renta petrolera, la misma es insuficiente. El 2014 fue el año que Bolivia, por dicho concepto, registró los mayores ingresos alcanzando a $us 5.490 millones. Los $us 2.000 millones de ingresos de este 2017 comparado con el 2014, siguen manteniéndose en fase de caída con el 65%.

Para el ingeniero químico y experto en el tema, Hugo Del Granado, es una muestra que el superciclo de las materias primas pasó, lo que provocó bonanza en el país, y también refleja cómo los ingresos hidrocarburíferos de Bolivia dependen del comportamiento de los precios internacionales.

"Esta recuperación que es mínima, si comparamos con lo que teníamos el año 2014, es producto de la elevación de los precios del petróleo. Lo que confirma que siempre se ha sostenido: el boom de las materia primas es lo que ha elevado esos ingresos históricos y no tanto por el esfuerzo que ha hecho el Gobierno por aumentar reservas y volúmenes de producción", sentenció.

Por su parte, el experto energético, Bernando Prado, señaló que definitivamente la renta depende del precio del petróleo, lo que además devela que el superciclo entre el 2011 y 2014 de las materias primas que provocó bonanza no fueron promisoriamente aprovechados. "El tema sin duda es preocupante, más allá de lo que se pueda decir, planear, dado que todo depende del precio del petróleo. Esas señales hacia la baja del crudo no son para nada alentadores", manifestó.
                                             
Una de cal y arena.  La renta petrolera es entendida como la diferencia entre el valor de los hidrocarburos extraídos del subsuelo a precios de venta en el mercado internacional, menos los costos de extracción. Dicho de manera sencilla, explica el Ministerio de Hidrocarburos, son los ingresos menos los costos, de tal manera que dicha renta es lo que le queda para repartir entre el Estado y las empresas privadas o públicas que participan en la actividad petrolera.

En un reciente análisis retrospectivo, la Fundación Jubileo da cuenta que la renta petrolera fue establecida luego de julio de 2004, como efecto de las luchas sociales de los años 2000 a 2003,  cuando se realizó el referéndum vinculante sobre la política energética del país. En la quinta pregunta consultaba a la población si estaba de acuerdo con que Bolivia “…cobre impuestos y/o regalías a las empresas petroleras, llegando al 50% del valor del gas, principalmente para la educación, salud, caminos y empleos”. La respuesta mayoritaria fue afirmativa, marcando la voluntad del pueblo boliviano de recuperar un mayor porcentaje de la renta petrolera, pero condicionando su uso para el desarrollo de la salud, caminos y empleo.

Uno de los mecanismos creados mediante la Ley de Hidrocarburos Nº 3058 para cumplir este cometido fue el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), tributo que permitió al Estado quedarse con al menos 50% de los ingresos obtenidos por la explotación de hidrocarburos, siendo que estos últimos se incrementaron notablemente producto de cotizaciones históricas del precio internacional del petróleo, situación que repercutió en un incremento del precio de exportación de gas natural boliviano a los mercados de Brasil y Argentina. 

Sin embargo, luego del año 2014, los ingresos fiscales que recibió el país por la actividad hidrocarburífera comenzaron a disminuir significativamente, también por un efecto de las cotizaciones del precio internacional del petróleo. 

Ante este panorama, Álvaro Ríos, ingeniero químico y experto en el tema, enfatiza que definitivamente la época dorada del gas ha pasado a la historia, dado que los años 2015 y 2016 fueron particularmente duros por la caída estrepitosa del petróleo. "Si bien esta recuperación es alentadora, particularmente por el precio. Estimo que este 2018 estaremos con un mejor efecto precio que mejorará los precios. Además, mucho dependerá de cómo se comporta la demanda de gas de Brasil y Argentina", puntualizó. 
 
Una caída que afectó a regiones.  Entre los componentes  de la estructura de la renta petrolera destacan los ingreso por: regalías hidrocarburíferas y el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).

En el caso de las regalías, entendida como una compensación económica obligatoria pagadera al Estado en dinero, en favor de los departamentos productores por la explotación de sus recursos naturales no renovables, se redujo en un 62%  entre el 2014 y 2016. El impacto fue muy duro para los departamentos como Tarija y Santa Cruz y Chuquisaca que eran las más beneficiadas con ingresos mayores del total de seis regiones beneficiadas. 

Tarija el 2014 recibió alrededor de $us 530 millones el 2014, en cambio, el 2016 solo $us 195,75 millones. Asimismo, Santa Cruz, que el 2014 tuvo un ingreso de $us 142 millones, a diciembre 2016 solo percibió  $us 52,32 millones.  

Al contrario, en términos de IDH, consiste en un tributo generado también por la explotación de hidrocarburos, beneficia a los sectores de educación, salud, caminos, desarrollo productivo y los bonos sociales. Su distribución vía los 339 municipios y 9 gobernaciones del país, además del Gobierno central, entre el 2014 y 2016 se redujo en un 65%.  A todo ello, Prado señala que Bolivia debe diversificar mercados, darle valor agregado al gas natural. Además, como el caso de la urea, el principal tropiezo es cómo competir en los mercados regionales, cuando logísticamente se tiene una planta ubicada lejos de los puertos. "Todo ello nos complican una competitiva comercialización de la urea para consolidar volúmenes de exportación", finalizó.         

La renta en el análisis de la fundación jubileo

Realidad. La renta captada por el Estado por las diferentes actividades hidrocarburíferas, en promedio de los últimos 12 años, llegó a representar cerca de 33% de los ingresos corrientes del Sector Público No Financiero. 

Dependencia. Resulta preocupante, señala Jubileo, que  el grado de dependencia que tienen las finanzas públicas de los ingresos captados del sector hidrocarburos, ya que se trata de ingresos obtenidos por la explotación de un recurso natural que no es renovable, por tanto, finito; y que además es comercializado a precios que dependen de la cotización internacional del barril de petróleo, en especial el gas natural exportado, que se caracteriza por su elevada volatilidad.

Aspectos. Jubileo observa que existen componentes de la renta petrolera, como la participación adicional de YPFB en los contratos de operación suscritos el año 2006, cuyo uso no ha sido informado ni transparentado, y menos aún evaluado en términos de eficiencia, puesto que no existe normativa que regule el destino de estos ingresos.

Punto de vista

'Vamos a cruzar los dedos que los precios no bajen'

Álvaro Ríos
Analista  de Gas Energy

"La época dorada de las exportaciones de gas  creemos que ha llegado a su fin tanto por su volumen como de su precio.  Especialmente lo acontecido entre el 2011 y 2014  que han sido espectacular. El país ha gozado de ingresos entre 4.000 y 6.000 millones de dólares. 

Pero por la caída drástica de los precios internacionales del petróleo y el  gas, el 2015 y 2016 han sido años muy duros para la economía del país. Este 2017 vamos a ver una pequeña recuperación, particularmente por el tema precios. Y creo que este 2018 el efecto precio también va a mejorar  los ingresos. 

Sin embargo, lo que queda por ver este 2018 es cómo se van a comportar la demanda de gas de Brasil y Argentina. 

No olvidemos que hace dos años la demanda de Brasil viene de manera muy errática y muy inferior a los 30 millones de metros cúbicos día (MMmcd)  que estábamos acostumbrados entre el 2011 y el 2014. 

Entonces, vamos a cruzar los dedos, que los precios no se bajen, que sigan alrededor de $us 60 el barril de petróleo y que Brasil nos demande lo máximo que tenemos  para que podamos poner lo máximo en nuestra capacidad de producción. Eso incidirá favorablemente en nuestros ingresos, porque al final Bolivia respira gas y sigue respirando gas. Si los mercados, en precio y en volumen disminuyen eso impacta en nuestra economía. Por lo tanto no podemos dejar de lado ese concepto”.

Acerca del autor: Ismael Luna Acevedo
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