SC

OPINION
Unidad de fuerzas como demanda popular
Domingo,  16 de Junio, 2019
Miradas

Es natural y hasta saludable la presencia y actuación de los partidos políticos en los países donde está vigente el régimen democrático, pues esa diversidad permite al ciudadano elegir sus preferencias ideológicas y expresar sus adhesiones a líderes y causas que consideran afines. Esa diversidad, si es razonable para no llegar a la variedad anárquica, puede significar una garantía a los procesos electorales de cualquier país; de manera que no debe extrañar que tal fenómeno político se lo vea más acentuado en procesos electorales, como el que se avecina en el país el mes de octubre del presente año, si es que por alguna circunstancia excepcional no se modifica.

Sin embargo, cabe también recordar que si bien esa variedad podría considerarse como regla imprescindible en el juego democrático, sería contraproducente al desarrollo de una verdadera democracia si llega a niveles de exceso cuantitativo ocasionado por las pretensiones personales que siempre afloran en las contiendas electorales para dar paso a intereses mezquinos. En medio de estas reflexiones recordamos que en nuestro país se tuvo hace poco una experiencia importante en la materia, que sentó un precedente definitivo – un verdadero punto de partida – si no un veredicto irrevisable; eso fue cuando el pueblo adoptó mayoritariamente el 21 de febrero de 2017, una decisión opuesta a cualquier propósito de reelección de los mandatarios. Esto lo venimos destacando con alguna frecuencia, pues el país se encamina a las elecciones presidenciales de octubre en las que el partido oficial pretende desconocer el veredicto popular de esa fecha y contrariamente optar por una repostulación al margen de la Constitución y de la voluntad popular expresamente manifestada el 21F.

Este fallo – por ser decisión soberana del pueblo – tiene que ser acatado, más aún por los propios gobernantes cuya actuación debe estar siempre sometida a la Constitución y a las leyes, por tanto obligados a prescindir de actitudes despóticas y subversivas, en resguardo evidente de principios democráticos y republicanos. Algo más, la decisión del 21F respondió a un sentimiento democrático mayoritario del pueblo que le permitió ser protagonista de un hecho que marcó un hito histórico cuyos efectos favorecen definitivamente la vigencia de principios inherentes a un estado de derecho.

Tal vez lo más importante de esta consulta popular (referéndum 21F), fue que dejó un claro mensaje de unidad y de responsabilidad a las fuerzas o agrupaciones políticas, de tal manera que la participación pública de ellas responda a ese espíritu de unidad antes que contribuir a una dispersión anárquica de las mismas que solo daría ventaja a las corrientes antidemocráticas instaladas en los niveles oficiales.

Acerca del autor: RenÚ Baldivieso