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Editorial
Economía en línea
Socialismo chuto
Domingo,  19 de Junio, 2011

La legalización del contrabando de autos chutos es un ejemplo de libro texto de las serias distorsiones que enfrenta la economía boliviana y la muestra de una inconsistencia ideológica gubernamental que busca mostrar cambio económico donde, en realidad,  sólo se ve más de lo mismo: Un viejo capitalismo de Estado navegando en un mar de informalidad.

En este domingo que abre el invierno, adoptemos una perspectiva microeconómica en el análisis. La nacionalización del contrabando de autos chutos ilustra dos fallas de mercado muy conocidas en la literatura especializada: las externalidades negativas y la asimetría de información.

En la economía se presenta una externalidad cuando las decisiones de un productor y/o consumidor tienen efectos colaterales sobre terceras personas o empresas. La contaminación de un río por parte de una empresa, donde también pescan la población para sobrevivir, es un típico caso de externalidad negativa. La vacunación de las personas tiene un impacto efectivo sobre toda la colectividad, evitándose epidemias. Este es un ejemplo de externalidad positiva.

El ingreso masivo de automóviles usados al parque automotriz generará un conjunto de externalidades negativas, a saber: aumento de la contaminación medioambiental, caos vehicular, transporte público inseguro  e incremento del tráfico en las grandes ciudades  del país. Transitar por nuestras principales calles será una verdadera tortura y una actividad cada vez más insalubre y peligrosa. Cuando existe una externalidad negativa, el costo social, medido en enfermedades pulmonares y respiratorias, pérdida de tiempo en las calles y accidentes, es mucho más alto que el costo privado de cada nuevo conductor que circulará en su carro chutito. Además, al costo social mencionado hay que sumar, el costo fiscal del subsidio a la gasolina.

Más automóviles circulando, mayor el consumo de gasolina subsidiada, más fuerte la presión sobre el déficit público. ¿Cómo se soluciona un tema de externalidad negativa? Los nuevos dueños de automóviles chutos deberían internalizar los costos de la contaminación, los peligros de accidentes y el mayor tráfico provocado. Deberían hacerse cargo de estos problemas, efectivos y potenciales, a través de una solución privada y/o pública. En el primer caso podrían tener un ataque de conciencia y asumir una actitud pro-medio ambiente. Circular poco en sus  automóviles o instalar filtros anticontaminantes en sus carros chutos. En la actualidad la salida privada no existe. En la segunda opción, el gobierno podría colocar controles a los niveles de contaminación, regular la circulación de carros y/o colocar impuestos a los nuevos automóviles nacionalizados en la amnistía oficialistas. Tareas de políticas públicas  complejas que no cuentan ni con la voluntad política ni institucionalidad necesaria. Al final del día, esta externalidad negativa tendrá un costo social que la pagaremos todos los ciudadanos con el deterioro de nuestra salud física y mental.

El blanqueo de autos chutos también agudizará otra falla de mercado que se produce por asimetrías de información entre compradores y vendedores automóviles usados.

Si alguna vez compró un bólido de segunda mano, recordará que el vendedor siempre le dice que el auto está casi nuevo, Que en Corea, de donde lo trajeron, lo manejaba una viejecita que solo lo sacaba los domingos, que tiene poco recorrido, que está “flaman”. Usted verá el carro brillando, algunos más desconfiados buscarán la opinión de algún mecánico que lo revisará superficialmente. Y salvo que se pague una fortuna para un diagnóstico profundo, realizará la compra es un situación de desventaja. El vendedor de un carro tiene mucha más información sobre el estado del carro, la legalidad, la manutención que se le hizo, los choques que tuvo  y otros aspectos técnicos. El comprador enfrentará mucho riego al comprar un carro usado. Enfrentará un problema que técnicamente se conoce como selección adversa, le ocultarán información.

Debido a esta falla de mercado, los autos de mala calidad, la mayoría chutos, terminan expulsando a los de buena calidad en el mercado, lo que resultará que el intercambio de carros no sea de beneficio a las partes. En el parque automotriz  prevalecerán demasiados automóviles chatarra. Los únicos automóviles que se encuentren en el mercado serán de mala calidad lo que colocará en riesgo a los ciudadanos que usan transporte público que usan carros chutos y a los ciudadanos que se ven obligados a conducir transformers.  ¿Qué hacer frente a esta falla de mercado? El gobierno nacional o local podría regular la compra y venta de autos de segunda mano, además debería hacer controles técnicos periódicos, que como se sabe en Bolivia la supervisión de los autos, camiones y minibuses es un saludo a la bandera.  Resultado final, un  parque automotriz chatarra, aumento de los accidentes y pésimos servicios de transporte público.

Los problemas de externalidades y asimetrías de información se presentan con más fuerza en economías que apuestan a un capitalismo salvaje sin fronteras basados en enormes sectores informales. Un capitalismo estatal y de camarilla que se ocupa de la gestión prebendal de los recursos naturales, pero que es muy pragmático y neoliberal  a la hora de atender clientelas políticas. Ayer fueron los comerciantes de ropa usada, ahora son los contrabandistas de autos chutos. Sin duda este parece ser un camino curioso al socialismo, al socialismo chuto, por supuesto.

 

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Gonzalo-Chavez-
Gonzalo Chavez
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