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Jueves
 24 de Octubre de 2019
Editorial
Sentido homenaje con flores desde el aire
Doloroso adiós a doce niños
Muchas lágrimas y desmayos en el entierro de las víctimas de la matanza.
Sábado,  9 de Abril, 2011
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Mónica cayó desmayada al terminar el entierro de su hija Mariana, de 13 años, una de las 12 víctimas mortales de la masacre en una escuela de Río de Janeiro, que fueron despedidas este viernes bajo una lluvia de pétalos de flores y el infinito desconsuelo de sus familias.

Una multitud acompañó los tres entierros que se realizaron en el ruinoso cementerio de Murundú, ubicado en la zona oeste de la ciudad. La procesión, sigilosa y ordenada, fue sorprendida por el vuelo de un helicóptero de la Policía Militar que dejó caer las flores.

El gesto fue recibido con un emocionado aplauso.

Escenas de dolor. Sin poder decir palabra, Mónica vio cómo el cemento sellaba la placa del nicho 336, donde fue enterrada Mariana Rocha de Sousa, su hija. Terminado el servicio, dio unos pasos y cayó al suelo. "Mónica, vamos, ánimo", le repetían los familiares, tratando de consolarla. "Ella está ahora con Dios", agregaron.

A pocos metros, en el nicho 347, fue enterrada Laryssa dos Santos Atanásio, también de 13 años y otra de las víctimas de Wellington Menezes de Oliveira, el responsable de la matanza del jueves en una escuela primaria en Realengo, suburbio popular al oeste de Río.

Conteniendo las lágrimas, su madre la despidió en silencio tocando la lápida.

Extrañando las risas y gritos de los profesores. Las puertas de la escuela Tasso da Silva, donde se perpetró la matanza, permanecieron cerradas ayer y estaban custodiadas por policías militares.

Frente a la escuela, Hercilei, un trabajador del servicio de correos que ayudó a socorrer a dos heridas, permaneció un buen rato inmóvil en la puerta de su casa, aún desconcertado por la tragedia.

"Esto es algo muy difícil de olvidar, no pude dormir y ahora se siente un vacío gigante. Extraño ese ruido típico de la escuela: las risas, los gritos, los regaños de los profesores... Es un silencio perturbador", lamentó.

El asesino, un misterio. Wellington Menezes de Oliveira, el joven de 23 años que el jueves mató a balazos a 12 niños, se convirtió en un misterio para los brasileños, que nunca habían vivido una tragedia de estas características y se interrogan sobre las motivaciones de tal matanza.

Investigan armas del asesino

La investigación de la tragedia se centra ahora en descubrir cómo el joven, que no tenía antecedentes penales, consiguió dos revólveres de manera profesional.

20 Minutos
duro el ataque del psicópata que dejó mucho dolor en varias familias de Río.