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Editorial
Un paso adelante
Editorial
Lunes,  9 de Agosto, 2010

Con la aprobación por unanimidad de la adenda al contrato con la empresa india Jindal, el pleno de la Cámara de Senadores ha permitido dar un paso adelante en el propósito de explotación e industrialización del hierro en el yacimiento del Mutún, ubicado en la provincia Germán Busch, del departamento de Santa Cruz.  De esta manera, con la promulgación por parte del Ejecutivo del contrato modificatorio de riesgo compartido, recién se pondrá fin a la serie de incoherencias y errores cometidos tanto por la empresa extranjera como por el Gobierno, en su afán de mostrar una firma de contrato impecable.
Conviene recordar que la parafernalia armada hace tiempo en el momento de la firma del original contrato con la Jindal, ocultaba a duras penas el interés político de mostrar que se ponía en marcha un anhelado proyecto nacional con perspectivas de acción inmediata. Lo que vino después ha sido un rotundo fiasco que se debe considerar como un claro retroceso que por fortuna se ha podido enmendar, aunque en ello se haya perdido un precioso tiempo y desencantado al país. Una de las trabas más importantes ha sido no reconocer a tiempo la necesidad de ampliar el área concedida para instalar la maquinaria de la empresa extranjera.
Ha sido necesaria una verificación en el terreno para darse cuenta de tal necesidad, lo que muestra con claridad que hubo más trabajo de escritorio que pericia técnica. Con la ley de modificación del contrato se abren nuevamente las puertas de la esperanza por un futuro promisorio para la región. Se puede afirmar que de aquí en adelante ya no valen las excusas y sólo cabe esperar el inicio de la explotación de uno de los yacimientos más grandes de hierro en el mundo que aún permanece sin explotar, como es el Mutún, cuyas reservas ascienden a 40.205 millones de toneladas de mineral de hierro en forma de hematitita principalmente, magnetita, siderita y manganeso. A todas luces, un yacimiento envidiable.
Lo que el país espera es que a partir de la promulgación del contrato modificatorio de riesgo compartido, las tareas encomendadas a la Empresa Siderúrgica del Mutún y a su contraparte extranjera la Jindal Steel Bolivia, sean cumplidas a cabalidad, obviando en aras del interés conjunto las trabas menores que puedan entorpecer y retrasar el proyecto. Resulta lógico, en consecuencia, promover la vigilancia social para denunciar y evitar las irregularidades que atenten contra la magna misión de explotar e industrializar el hierro boliviano. Para ello se debe exigir transparencia y eficacia a las empresas concurrentes.
La responsabilidad del Gobierno sobre la explotación del Mutún deviene de suyo en decisiva, porque se rige de acuerdo a las políticas del Estado y la nueva Constitución. En la medida que se responda a las expectativas de los pobladores de la provincia Germán Busch, que esperan con ansias la generación de fuentes de trabajo y la apertura de una antesala hacia el progreso largamente postergado, se podrá afirmar que estamos en el camino correcto, sin olvidar que la industrialización del hierro significa además la diversificación de la industria nacional y la posibilidad de acceder al mercado externo con productos de valor agregado que cambiaría, definitivamente, la faz de un país digno de un futuro mejor.
 

El acceso al mercado externo con productos de valor agregado cambiaría, definitivamente, la faz de un país digno de un futuro mejor.

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