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Editorial
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Gas: Menos discurso y más acciones
Jueves,  23  de Noviembre, 2017

Hemos perdido la cuenta de la gran cantidad de foros, cumbres, seminarios, congresos y otros encuentros organizados por el Gobierno para hablar del negocio del gas. En los últimos once años no ha habido tema que no se aborde y todos llegan a los mismos consensos, especialmente sobre el promisorio futuro del gas, las enormes reservas existentes y el gran potencial de este hidrocarburo, limpio, eficiente y barato.

Es incalculable también la cantidad de dinero que se ha invertido para invitar expertos, empresarios, especialistas, mandatarios y analistas, todos ellos con posturas muy bien definidas sobre el gas, con abundantes conocimientos y perspectivas, absolutamente coincidentes con la visión que tiene nuestro Gobierno sobre el negocio más importante del país, el que nos asegura el “salario” cada mes y que se ha visto disminuido, desde que en 2014 el precio del petróleo cayó a la mitad y arrastró al gas mucho más abajo todavía.

Pese a todo este gran despliegue, orientado a mostrar a Bolivia como el gran paraíso del gas, en más de una década apenas dos empresas han decidido invertir en el país y en ambos casos lo han hecho no precisamente por razones estrictamente económicas, sino que han primado motivaciones geopolíticas e ideológicas.

La sequía de inversiones no es atribuible a la caída de los precios, pues ni siquiera en la época del petróleo a 150 dólares el barril, se dignaron en venir las empresas; tampoco es por la ausencia de ventajas que otorga el Gobierno, ya que hace mucho que se metió a la gaveta la famosa ecuación de la nacionalización (82-18) y a las empresas se les ofrece el oro y el moro para que incrementen la exploración y la producción, que está en declive hace varios años. El régimen se ha peleado con los indígenas, ha ofrecido nuestros parques y reservas naturales en bandeja de plata, pero no hay caso; no vienen. 

Las autoridades nacionales debieron caer en cuenta que ninguna empresa se cree los discursos hasta que no están plasmados en un marco jurídico sólido y coherente, respaldado además por un contexto político favorable a las inversiones, al capital y a la producción, aspectos que lamentablemente son totalmente adversos, pues el “proceso de cambio” no hace más que despotricar contra la libertad económica y los contratos suelen ser manejados a capricho del clima político reinante.

Mientras no haya un cambio radical en la seguridad jurídica en el país, para los nacionales y los extranjeros, para los grandes, los chicos, los privados y cualquier otro tipo de modalidad de producción, todos estos foros son una pérdida de tiempo y un gasto inútil, pues ya ni siquiera sirven para mejorar la imagen del Gobierno fuera del país, menos cuando entre los invitados figuran autócratas, dictadores y otras alimañas que usan los recursos del gas para fortalecer los esquemas de opresión del pueblo. Jamás se ha escuchado en estos eventos, sobre la búsqueda de un modelo de administración de los dineros del gas que ayude a elevar la calidad de vida de la gente.

Ninguna empresa se cree los discursos hasta que no están plasmados en un marco jurídico sólido y coherente, respaldado además por un contexto político favorable a las inversiones, al  capital y a la
producción.

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