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Editorial
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Medidas urgentes
Sábado,  4  de Noviembre, 2017

Todo indica que el objetivo de “salud para todos”, o la estrategia de la Atención Primaria de Salud, sendos estandartes conceptuales y operativos que constituyen el paradigma de la salud mundial, no han sido comprendidos del todo por ciertos sectores de la sociedad boliviana y tampoco por la ciudadanía en general en el puntual tema del control de la rabia canina. Al menos en el eje central del país, y con particular énfasis en el departamento cruceño, el asunto del mal de rabia está pasando de castaño a oscuro.  En los últimos días un perro callejero ha mordido a seis personas colocándolas en el grave riesgo de contraer la enfermedad mortal, porque se confirmó rabia por laboratorio.
 
Si se analiza de manera serena, estamos hablando en primer término de los canes callejeros, de los abandonados a su suerte por sus propietarios. Esta población canina de riesgo, según los datos de las autoridades sanitarias, ha excedido con creces la cantidad razonable y permitida en proporción a la humana y por familia. Esto quiere decir que pese a los esfuerzos por vacunar a las mascotas y concienciar a la ciudadanía sobre los peligros de mantener una situación de epidemia de rabia, se está mostrando a las claras que todo lo que se está haciendo sigue siendo insuficiente. Hay que decirlo de una vez por todas: aún no se han tomado las medidas que se consideran urgentes y necesarias.
 
Las autoridades ediles -alcalde y concejo municipal- están en la obligación de emitir una normativa de urgencia epidemiológica que consiste, en primer lugar, en la recogida de todos los canes callejeros, con o sin dueño. Los propietarios que reclamen a sus mascotas abandonadas en las calles deben ser sancionadas económicamente y sujetas a advertencias de medidas más drásticas si reinciden en dejar a sus animales en las calles, donde se exponen a los canes enfermos al buscar agua y comida, especialmente en los basurales improvisados por la propia gente. En otras palabras, la mejor protección de los animales es retirarlos de las zonas de riesgo. Con ello, se protege también a las personas.
 
Esta fundamental y urgente medida dirigida a un foco infeccioso, requiere -normativa legal mediante, en lo posible- de una coordinación imperiosa y convocada por las autoridades ediles y departamentales sanitarias, entre representantes genuinos de las juntas vecinales, instituciones cruceñas, organizaciones de base, organizaciones sociales, gremiales, defensores de animales y otras pertinentes, para actuar de inmediato y con eficacia. No es tolerable esperar que se sumen más víctimas indefensas, niños y mujeres, expuestos al letal mal de rabia, tan solo por la irresponsabilidad de propietarios de mascotas y sectores que se oponen a ultranza a medidas que exigen sentido común.
 
Todavía más, hasta el personal de salud de los niveles de primer y segundo nivel debe estar capacitado ante esta contingencia, de manera que la atención a las víctimas de mordeduras de animales sospechosos sea prioritaria, oportuna, diligente, sin trabas burocráticas, con disponibilidad inmediata de insumos y biológicos. Para ello, las autoridades sanitarias deben instruir lo que corresponde y actuar en consecuencia. Resulta necesaria una agresiva campaña informativa, a la que pueden coadyuvar los medios masivos. Por otra parte, la ciudadanía debe empoderarse de la responsabilidad por su salud. Conviene recordar que la salud, sin duda, es una responsabilidad de todos.

Resulta necesaria también una agresiva campaña informativa, a la que pueden coadyuvar los medios. Por otra parte, la ciudadanía debe empoderarse de la responsabilidad por su salud. Conviene recordar que la salud es una responsabilidad de todos.

 

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