Siguenos en:
Miércoles
 21 de Noviembre de 2018
Editorial
Editorial
El reclamo presidencial
Lunes,  6  de Febrero, 2017

Acabar con la “microcorrupción” y la burocracia del aparato estatal ha sido el reclamo del presidente Morales a los integrantes del primer gabinete ampliado de la presente gestión. En tal sentido, se les ha conminado a los ministros a presentar propuestas concretas que persigan mecanismos efectivos para combatir la corrupción y la burocracia, de modo que se genere otro ambiente positivo en los ministerios y se logre mayor eficiencia. Todo indica que el Primer Mandatario está en posesión de elementos inequívocos de falta de compromiso político de algunos funcionarios que, para colmo de males, han accedido a las fuentes de trabajo por medio de favoritismos o negociados.

El jefe del Estado ha señalado el maltrato al ciudadano, falta de compromiso con el proceso político en que está embarcado el Gobierno y al comportamiento contrario a las políticas estatales, como una conducta funcionaria a la que ha denominado “microcorrupción”. En ella, los subalternos han optado por serruchar el piso de sus superiores con el afán de subir de nivel en lo político como en lo económico. En este mismo concepto se ha incluido la venta y cobro de cargos públicos y otras artimañas propias de una burocracia corrupta. Asimismo, el Presidente ha indicado que los contrarios al proceso son infiltrados amigos o familiares de funcionarios en ejercicio.

El explícito reconocimiento de la existencia de irregularidades en el interior del sistema gubernamental se debe ver como una fortaleza del Mandatario, puesto que el reconocimiento de las deficiencias de su Gobierno puede llevar a la resolución de las mismas. No obstante, la propia existencia de estas muestra la presunta debilidad del oficialismo, porque habría llegado al poder más por el egoísta interés grupal en busca de rápidos y jugosos réditos que por convicciones políticas y metas estratégicas de cambio. La lucha intestina que parece haberse desatado en toda su extensión, muestra un panorama preocupante para el Gobierno, de manera que se ha hecho preciso detenerla.

Esto viene a ser lo más importante en estas circunstancias, si es que se pretende salvar el proceso y alcanzar las metas trazadas para el 2025, donde se incluye la repostulación presidencial y la necesaria permanencia en el poder. Pero, al mismo tiempo, muestra que la corrupción ha hecho presa del aparato estatal. Ejemplos no faltan, y están más a la mano el caso del Fondioc y las obras fallidas de programas gubernamentales, donde todavía permanece la figura de la impunidad o de la lenta marcha de la Justicia. La “microcorrupción” a la que se refiere el Presidente puede ser el reflejo de una profunda descomposición interna cuyas consecuencias son previsibles, y el Gobierno lo sabe.

El gran desafío del oficialismo radica ahora en desplegar habilidad para recurrir a todas sus fuerzas para identificar a los que se oponen al proceso. La tarea es, sin duda alguna, ciclópea, una vez que el oficialismo representa un movimiento político antes que un auténtico partido político. La insuficiencia de cuadros políticos probados en el fuego de la lealtad, consecuencia ideológica y capacidad de conducir un proceso revolucionario, está ahora a la vista. No se sabe, a ciencia cierta, con qué rapidez reaccionarán los ministros para sanear las dependencias a su cargo y qué efectos político sociales derivarán de sus acciones. En todo caso, el Gobierno asume que no hay alternativa.

No se sabe, a ciencia cierta, con qué rapidez reaccionarán los ministros para sanear las dependencias a su cargo y qué efectos político sociales derivarán de sus acciones. En todo caso, el Gobierno asume
que no hay alternativa.

 

Notas Relacionadas
©2016 Diario El Día Santa Cruz - Bolivia, Dirección: Av. Cristo Redentor, KM 7 zona ”El Remanso” - Teléfono piloto: 3-434040 Fax Comercial y Publicidad. 3-434781 - Fax Redacción 3-434041 - email: eldia@eldia.com.bo  |  Acerca de El Día