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Editorial
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Las claves de la transparencia
Viernes,  3  de Febrero, 2017

Pareciera que va en serio el Gobierno cuando habla de mejorar la gestión. El presidente no pudo ser más claro cuando admitió que el “proceso de cambio” está carcomido por la corrupción, la burocracia y el nepotismo y remató con una frase que jamás se hubiera esperado de él: "No queremos servidores públicos chupándome las tetillas", dijo, refiriéndose seguramente a la generalizada y desmedida adulación que reina en la administración pública. Hubiera sido mejor que esta prédica venga acompañada de algún gesto concreto, para que no contraste con la inauguración del museo de Orinoca, un mimo al primer mandatario que nos ha costado nada menos que 50 millones de bolivianos.

De cualquier forma no se puede dejar pasar esta expresión sin manifestar el apoyo porque las palabras se transformen en acciones destinadas a mejorar la transparencia  en el manejo de los asuntos públicos, uno de los pilares fundamentales de la democracia y un factor clave para el desarrollo del país, puesto que no se trata solamente de la plata que se roban los funcionarios corruptos, sino de las cosas que se hacen mal, sin atender a los mecanismos establecidos por ley y por las reglas administrativas el manejo de proyectos.

Por eso mismo, la primera medida indispensable para matar los tres buitres mencionados –corrupción, nepotismo y burocracia-, es retomar el proceso de institucionalización de los cargos públicos que se inició a finales del siglo pasado y que fue interrumpido cuando comenzaba a dar sus primeros frutos. La elección de los mejores elementos humanos para entidades complejas como Impuestos Internos, Aduanas, la Administradora de Carreteras y por supuesto en las empresas públicas estratégicas como YPFB o Entel, es fundamental para cambiarle la cara al Estado, siempre complicado por problemas de ineficiencia, malos manejos, falta de planificación y de conexión con las necesidades de la gente.

En un caso así, a cualquier gobierno le resultaría ocioso mantener al Poder Judicial cooptado como se encuentra en la actualidad. Si hay algo valioso para un Gobierno que huye del control y de la fiscalización es un juez o un fiscal ciego ante los hechos de corrupción de los compañeros y con el ojo largo para perseguir a los opositores. La lucha contra la corrupción exige entidades independientes, jueces libres de presiones, contralores sin miedo a cumplir con las leyes y fiscales apegados a las normas más allá de la filiación política del sospechoso.

Finalmente, si el Gobierno realmente quiere mejorar en todos estos aspectos, debe ayudar a fortalecer la libertad de prensa o cuando menos, dejar de hostilizar a los medios y apoyar el pluralismo informativo. Si son sinceros los diagnósticos que hacen ahora las autoridades, llegarán también a la conclusión de que la mayoría de los hechos que empañan la imagen gubernamental han sido develados por la prensa, sin la cual sería imposible conseguir administraciones transparentes.

Si el Gobierno realmente quiere mejorar en la transparencia, debe ayudar a fortalecer la libertad de prensa o cuando menos, dejar de hostilizar a los medios y apoyar el pluralismo informativo.

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