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Editorial
Tribuna
Los movimientos sociales
Martes,  1  de Noviembre, 2016

La pérdida de legitimidad de algunas instituciones como los partidos políticos y su infección virulenta antagónica y sequía abyecta para solucionar los problemas económicos, la convulsión y acrecentamiento de la pobreza y miseria de la población, así como, el egoísmo mutilador que por alternancia y cuoteo pactado maniobrero y pérfido, se pasaba el poder entre los amigos y otrora enemigos por discrepancias de intereses y puja de conveniencias, más el abandono nefasto y la situación de desprecio que han vivido las grandes mayorías en América Latina, han hecho surgir un nuevo actor activo que influye notablemente en la realidad socioeconómica de los pueblos latinoamericanos, que durante muchos años fueron considerados personas de segunda, lo cual es una afrenta e insulto a la dignidad y violación sistemática de los derechos humanos, la justicia social y las libertades democráticas.

En otras palabras, sería lo que vaticinó Ortega y Gasset, la rebelión de las masas. Ellos han buscado consecuentemente y por el legítimo derecho que les corresponde, el equilibrio en la distribución de los recursos económicos. Los movimientos sociales, han alzado su voz de protesta buscando cambios trascendentales en las políticas públicas para ser tomados en cuenta por su derecho ciudadano y controlador del buen manejo de la cosa pública, porque vivimos en la era de la igualdad de oportunidades y no en los pongos esclavizados de los más fuertes oprimiendo al pueblo sencillo y trabajador que merece un trato igualitario sin distinción ni discriminación alguna. Ellos, no claudican y su estrategia es el movimiento colectivo masivo.

Es verdad, que algún sector de ellos, se han acercado a algunos partidos políticos para poder participar del sistema y andamiaje político por la vía institucional o electoral. Sin embargo, algunos políticos se han aprovechado de la inocencia de este grupo de actores y los han utilizado para movilizarlos cuando les conviene y aglutinarlos como grupos de choque y proteger determinados intereses aviesos. Los grandes contingentes humanos cansados del oprobio, la opresión y expulsados de los beneficios sociales que deben otorgar los gobernantes de turno al conjunto de la población, despertaron del letargo en que los sometían los brota pecho del poder que provocaron crisis de gobernabilidad y desintegración social, y, fue el motivo para el surgimiento del soberano, de las clases sociales más desposeídas que por legítimo derecho y porque en él se deposita el cargo de cualesquier autoridad, protestaron aun con luto y dolor para ser destinatario de las políticas gubernamentales.

La existencia y avance de los movimientos sociales en la medida de sus peticiones y dentro de lo posible y legal, deben ser considerados como avances democráticos y creciente racionalización del mundo contemporáneo, porque ya no vivimos en la época de la naturaleza salvaje y anacrónica del más fuerte en contra del más débil, sino que se ventilan otros cambios más altruistas y siempre pensando en el bienestar de la población.

Considero que la lucha de los movimientos sociales, independientemente de lograr las condiciones óptimas en el campo económico para subsistir dignamente, también, su lucha debe ser por la conservación del medio ambiente, la exigencia por la transparencia y el buen manejo económico por parte de sus autoridades. En toda organización gubernamental debe plasmarse la comunicación y diálogo, fiscalización y participación ciudadana en el proceso de la toma de decisiones de las políticas públicas que dictan los gobiernos.

autor : Oswaldo-Ulloa-Peña
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