Siguenos en:
Miércoles
 26 de Septiembre de 2018
+VIDA
Karla Soruco
Una verdadera historia de amor, basada en el respeto, la confianza pero sobre todo en la fe. Los recién casados confiesan cómo han sido las primeras semanas de convivencia y qué planes tienen para el futuro.
Jueves,  16 de Agosto, 2018
Karla-Soruco-
Ref. Fotografia: Fotos: Carlos Rodríguez y Helmuth Sánchez / Modelo: Karla Soruco / Arreglo Personal: Jimmy Paiba / Vestuario: Armario

Ambos sonríen cuando recuerdan el día de su boda. “Fue toda una aventura, cargada de anécdotas que hoy recordamos con mucha ternura”, confiesan. Enrique Decker y Karla Soruco unieron sus vidas frente a Dios hace unos meses, se encontraron por primera vez hace más de cinco años, pero aseguran que aún están conociéndose.  

Su historia. La prima de él era la mejor amiga de Karla. "Era una niña dulce, tierna, pero sobre todo, inocente, fue eso lo que me llamó la atención", afirmó Enrique; mientras que ella asegura que lo que realmente la atrajo fue la manera cómo trata a los niños y por supuesto, su fe en Dios. "Una vez lo vi en una actividad en el hospital jugando con los niños enfermos y eso me enterneció. Siempre supe que él era fiel a Dios y ese es otro aspecto que pesó mucho a la hora de decidirme", resaltó Karla. 

La etapa del enamoramiento. "Era detallista, me enviaba cartas (algunas escritas por sus amigas, otras por él mismo), salíamos, compartíamos muchas actividades de la comunidad, en fin, me consentía", recordó Karla. Para Enrique fueron los momentos perfectos para descubrir aún más los valores de su amada. "La veía tan sencilla, servicial, inocente, todas esas virtudes que otras mujeres no denotaban. Definitivamente fue Dios quien la puso en mi camino para compartir con ella mi vida", aseguró Enrique.   

El compromiso. "Cumplíamos un aniversario y él me invitó a cenar. Él llegó a mi casa, para que salgamos, pero cuando bajaba a la sala vi unas velas al final de las gradas que me direccionaban al patio. Allí estaba él, con la propuesta en los labios. Ya habíamos hablado antes sobre nuestro futuro, pero ese instante me sorprendió", admitió Karla.  

La fecha. "En realidad queríamos casarnos el 24 de febrero, pero se trataba de una fecha de reflexión, por eso decidimos adelantarla para el 27 de enero", explicaron a tiempo de agregar que hubo un momento en el que pensaron que no fue buena idea. "Enero es el mes más lluvioso y este año no fue la excepción, unos días antes de la boda, se cayó un puente que conecta la capital cruceña con Porongo (donde teníamos previsto casarnos). Es más, la ceremonia religiosa estaba programada para las 16:30 y llovió hasta las 16:10; fue increíble", reveló Enrique.   

Porongo. ¿Por qué? "Mi tia y mi abuela tienen una quinta y todos los fines de semana frecuentan ir y yo cuando era niña iba con todos mis primos. Me parece un lugar acogedor con gente sencilla y amable. Es un pueblo que me recuerda mi niñez", remarcó ella. Lógicamente, la recepción salía más barata en la ciudad que en el campo, pero habían más cosas a favor que en contra de Porongo. Por eso es que la iglesia con estilo Jesuita, de ese pueblo tan humilde, fue testigo del inicio de su nuevo hogar. 

Los preparativos. "En poco más de cuatro años de cortejos no habíamos peleado tanto como en las semanas previas a la boda", desveló Enrique. La pareja asegura que es muy difícil ponerse de acuerdo en detalles tan sencillos, que después de que todo pasa, recién se lo toman como anécdotas. "Que si lo invitados, que si el lugar, que si esto o lo otro. La novia es la que más sufre con todos los preparativos, porque quiere que todo sea perfecto. El novio no tanto", admite él. 

La ceremonia. "Fue más que emotiva", aseguran. Después del ajetreo, de que el novio haya tenido que cargar con la torta en el auto, de que la novia haya llegado antes a la iglesia, de que haya parado la lluvia, por fin estaban juntos en el altar. "Nuestros padres lloraban de emoción, los invitados estaban encantados y nosotros, felices. Yo hice hasta lo imposible por no quebrarme en llanto, pero más de una vez estuve a punto", confesó Enrique. La celebración empezó puntual y todo salió perfecto, como ella un día lo soñó, así lo afirma Karla.  

La recepción. En realidad fue un coctel, donde participaron amigos y familiares. "El estilo campestre, la alegría del momento y en fin, un sin número de emociones, hicieron que ese acto sea inolvidable. Nos tomamos miles de fotografías con los invitados y era nuestra manera de agradecerles que estén ahí, con nosotros, compartiendo un día tan especial", remarcó Karla. 

La post boda. ¿Y después de todo el alboroto, qué queda? Quedan los dos, queda la convivencia, queda el futuro. Actualmente, viven en un departamento, pero por el trabajo de ella, él aún almuerza en la casa de su madre. 

Sus actividades diarias. "Nuestras vidas cambiaron, mi rutina cambió, ahora no solo me preocupo por mí, sino por mi casa, por mi hogar, porque se mantenga limpio y ordenado", señaló Karla, a tiempo de aclarar que los quehaceres de la casa no los hace sola. "A mí me gusta cocinar e intento consentir a mi esposa en todas las formas posibles", afirmó Enrique. 

Planes a futuro. Los recién casados piensan en agrandar la familia, pero no en un futuro muy próximo. "Queremos esperar por lo menos un año para encargar al primer bebé", apuntaron. 

Lo que no sabía:

Tiempo: Enrique conoció a Karla hace más de diez años. 

Padrinos:  Ambos tienen tres ahijados; él además tiene otros cinco. 

Actividades: Son parte de Comunidad Betania.  

Lo que les gusta a ambos: Los niños. 

¿Qué enoja a karla? 
Que Enrique deje la toalla húmeda sobre la cama.

¿Qué la pone de buen humor? 
Los pequeños detalles: un chocolate, una rosa. 

Notas Relacionadas
©2016 Diario El Día Santa Cruz - Bolivia, Dirección: Av. Cristo Redentor, KM 7 zona ”El Remanso” - Teléfono piloto: 3-434040 Fax Comercial y Publicidad. 3-434781 - Fax Redacción 3-434041 - email: eldia@eldia.com.bo  |  Acerca de El Día