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Dia 7
El mercurio baja de su pedestal
el tac? de papel
Domingo,  19 de Abril, 2009

Fernando Luis Arancibia Ulloa • Periodista y médico pediatra: Todos deben saber que Europa ha decidido sustituir los productos e instrumentos que usan el metal líquido mercurio como una medida directa para proteger la salud humana. De este modo, es lógico suponer que el tradicional termómetro de mercurio pasará a la historia. Igual destino le espera a ese otro instrumento denominado esfigmomanómetro, que sirve para medir la presión arterial y que también usa mercurio en su mecanismo. Es decir, que de un siglo a otro, el brillante y sorprendente metal líquido –mercurio- pasará de héroe a villano. Se ha decidido que su uso es peligroso para el hombre y el equilibrio ecológico.
Justamente dentro de poco se celebrará el Día de la Tierra, donde se mostrará de un modo crítico cómo las acciones humanas irracionales perjudican la vida en el planeta y son responsables de gran parte de los desastres naturales y el propio calentamiento global. El uso del mercurio, por ejemplo, ha sido calificado de potencialmente peligroso para la salud del ser humano y los seres vivos, por sus propiedades naturales que lo convierten en un veneno muy difícil de eliminar. Antes, históricamente hablando, el mercurio fue objeto de gran atención e interés. Su uso y manipulación era, simplemente, atractivo e interesante.
Mercurio es el nombre romano del denominado mensajero de los dioses, hijo de Júpiter y Maya. Dios del comercio, su nombre está relacionado con la palabra latina “merx”, que significa mercancía. Resulta interesante saber que se llama mercurial a la propiedad errática, volátil e inestable del metal líquido del mismo nombre, como recordando los rápidos vuelos del dios Mercurio de un lugar a otro. El mercurio o azogue es un metal líquido pesado, de color plateado que al calentarse desprende vapores tóxicos y corrosivos más pesados que el aire. Es dañino por inhalación, ingestión y contacto. También es irritante para los ojos, piel y vías respiratorias. Los niños son presa fácil de sus efectos.
El mercurio se usa actualmente en la confección de espejos. También en instrumentos de medición como termómetros, tensiómetros, enchufes, rectificadores eléctricos, interruptores, lámparas fluorescentes y como catalizador. Como ornamento en pequeñas ampolletas. Otro uso es en la denominada lámpara de vapor de mercurio como fuente de luz ultravioleta o esterilizador de agua, así como la iluminación de calles y autopistas. También se usa en los motores de turbinas, reemplazando al agua de las calderas. Se usa en la industria de los explosivos y en odontología, como compuesto en los empastes de muelas.
En medicina como producto antiséptico, el mercurio es de uso habitual. Pero le ha llegado la hora. En Europa ya no se permite la comercialización y puesta en servicio de aquellos productos sanitarios que están regulados por normas que contemplan el control de los termómetros clínicos, en vidrio y con dispositivo de máxima. Se busca la sustitución del mercurio por otros compuestos menos peligrosos. Se trata de encontrar alternativas más saludables y seguras que las ofrecidas por el uso indiscriminado del metal líquido mercurio.
Como un dios que no quiere bajar de su pedestal, la eliminación de instrumentos y aparatos que contienen mercurio ha ofrecido grandes dificultades. El solo hecho que se haya instruido su desuso, ha llevado también a grandes medidas para evitar que el mercurio incorporado en esos instrumentos sea debidamente recogido, manipulado y conservado cuando los instrumentos sean destruidos, porque de lo contrario, el remedio podría ser peor que la enfermedad. La norma llegará a tierras americanas, más temprano que tarde. El dios Hermes, similar griego del romano Mercurio, está resultando volátil, brillante, cambiante y destructivo como una deidad que se resiste a ser olvidada. Pero todo dice que es necesario.