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Trágico desenlace
La despedida de Alan García evidencia la fractura en la vida política peruana
Figura. El exmandatario peruano divide las aguas de la opinión pública y la clase política en su país.
Domingo,  21 de Abril, 2019
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Ref. Fotografia: Protagonista. Alan García, durante su última presidencia en Perú, entre 2006 y 2011.

La despedida de los restos del expresidente peruano Alan García, quien se suicidó el miércoles cuando iba a ser detenido acusado de actos de corrupción, evidenció la enorme fractura que existe en la vida política peruana entre el Gobierno y los partidos políticos más tradicionales.

Pésames. La trágica muerte de García, quien gobernó Perú en dos períodos (1985-1990 y 2006-2011), atrajo inmediatamente multitud de mensajes de pésame, conciliación y respeto hacia su figura, pero al mismo tiempo no pudo dejar de lado - con gestos, desprecios y negativas- el encono que existe entre dos bloques de peruanos.

La línea de falla la constituye la corrupción o, mejor dicho, el tratamiento que se está dando a la lucha contra la corrupción.

Esa fractura tiene como líderes simbólicos por un lado al Ministerio Público y fiscales como José Domingo Pérez, encargado de perseguir los delitos de corrupción cometidos por la empresa Odebrecht y quien ha sido defendido expresa y públicamente por el presidente Martín Vizcarra, quien abrazó la lucha anticorrupción como política de Estado.

Diferencias. Del otro lado se ubicaron los que tenían a García como principal abanderado y que veían los avances de la Fiscalía contra las principales figuras políticas del país, todas salpicadas de un modo u otro por el escándalo de Odebrecht, como un acto de persecución, fruto de una "obsesión" y un "odio" encarnizado hacia ellos.

De una forma un tanto difusa, en este grupo entran lo que en Perú denominan de forma despectiva los "caviares" - izquierda liberal no marxista - alejada de la derecha populista de Fuerza Popular -fujimorista- y del Partido Aprista Peruano (PAP) de García, ambos partidos estrechos aliados en el Congreso peruano, que dominan.

Esta visión apunta que la Fiscalía, respaldada cuando no impulsada por Vizcarra, ha sido tomada por los "caviares" dispuestos a destruirlos, acusando sin pruebas, sin corroboraciones, y con pactos con Odebrecht para proteger unos intereses y atacar a otros.

Así se explican los virulentos gritos que se escucharon constantemente en el velorio de García que denunciaban a Vizcarra como asesino, el rechazo de la familia y el PAP a la propuesta del Gobierno de rendir honores de Estado al difunto líder o la negativa a recibir ofrendas florales de organismos públicos o partidos considerados próximos a Vizcarra.

Silencio. También así se explica el clamoroso silencio de Vizcarra y su gobierno ante el suicidio del expresidente, que, salvo un brevísimo mensaje de condolencias, no se ha pronunciado públicamente sobre el mismo.

Solo la vicepresidenta Mercedes Aráoz, quien fue ministra durante el segundo gobierno de García, se acercó discretamente al velorio durante la noche del miércoles.

Un ejemplo paradigmático de la visión que responsabiliza al Ejecutivo de la tragedia es el del exarzobispo de Lima, cardenal Juan Luis Cipriani, tradicional azote de los "caviares" peruanos y muy próximo a Fuerza Popular.

Cipriani asistió al velorio y ofreció un responso ante el féretro del suicida, antes de reclamar públicamente que "basta de tanta persecución malvada" por parte de los poderes públicos.

Antes, en un comunicado, el religioso indicó que la política "no justifica nunca el odiar y destruir al contendor, buscando popularidad" ni la justicia debe apoyarse "en usar y abusar de información no corroborada".

En una situación compleja quedaron los líderes políticos de otros partidos políticos "neutrales".

Muchos acudieron a rendir homenaje al expresidente, como la ex primera ministra Beatriz Merino, el alcalde de Lima, Jorge Muñoz, o representantes del Partido Popular Cristiano como Lourdes Flores. Equidistantes en este conflicto, presentaron sus respetos y acompañaron a los deudos y simpatizantes, pero no entraron a valorar ni a buscar responsabilidades sobre la muerte de García.

Ollanta Humala, expresidente ideológicamente opuesto al Apra y a Fuerza Popular, pero quien también es investigado duramente por la fiscalía por supuestos actos de corrupción, anunció que acudiría al velorio, pero fue repelido por la multitud de simpatizantes apostada en la entrada del recinto. Unos congresistas lo invitaron a pasar por atrás, pero al final tuvo que marcharse.

70 Años 
Cumpliría Alan García, el 23 de mayo. Nació en Lima en 1949.

2 Veces 
Fue presidente de Perú; entre 1985 y 1990 y del 2006 al 2011.


Una vida dedicada a la política

Gobierno. Joven y audaz, García asumió la presidencia de Perú en 1985 cuando solo tenía 36 años y se embarcó en un programa económico de izquierda. Bajo el apelativo de "Caballo Loco", García impulsó un proyecto que incluía la negativa a pagar la deuda externa y el intento de nacionalización de la banca.

Terrorismo. Mientras el grupo terrorista Sendero Luminoso avanzaba con brutalidad en sus ataques contra el Estado peruano, la inflación en el país llegaba al 7.000 %.

Su popularidad se desplomó y al dejar el cargo en 1990 a su sucesor, Alberto Fujimori, cuya candidatura apoyó en detrimento de la del escritor Mario Vargas Llosa, y dejó un país en quiebra y en plena guerra con el terrorismo.

Acusación. En 1991 se le retiró el fuero que lo protegía de investigaciones fiscales en su calidad de expresidente y senador, pero le fue restaurado en marzo de 1992 después de que no se encontraran "pruebas suficientes" en su contra.

Asilo. En abril de ese año, Fujimori (1990-2000) protagonizó un autogolpe de Estado e inmediatamente varios hombres armados acudieron a la casa de García con la presunta intención de detenerlo. García huyó por los tejados vecinos y se ocultó durante varias semanas antes de entrar en la embajada de Colombia en Lima, tal como había hecho muchos años antes Víctor Raúl Haya de la Torre, el fundador de su partido, y solicitó asilo político.

Retorno. En 2001 se volvió a postular a la presidencia y fue derrotado por Alejandro Toledo, de cuya gestión fue opositor, y tras un cambio de línea hacia una opción de derecha populista, volvió a ganar la presidencia tras derrotar al exmilitar nacionalista Ollanta Humala en 2006.

Declive. Tras un Gobierno con muy buenos indicadores económicos, pero que no estuvo exento de polémicas, entre ellas por la muerte de 10 indígenas y 23 policías en un violento enfrentamiento producido en la ciudad amazónica de Bagua, buscó un tercer período en 2016, pero obtuvo un sonoro fracaso, con apenas un 5 % de los votos, por lo que comenzó a compartir su domicilio entre Madrid y Lima.

Proceso. A finales de ese año, Marcelo Odebrecht confesó que durante años pagó millones de dólares a altos funcionarios peruanos para adjudicarse obras públicas, entre ellos a jerarcas del gobierno de García. Poco a poco fueron cayendo figuras vinculadas al presidente, en un círculo cada vez más próximo y estrecho y la fiscalía abrió formalmente una investigación en su contra.

Álvaro Mellizo/EFE eldia@eldia.com.bo