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Los Insectos, la comida del futuro
Ante el aumento de población en el mundo y la previsible escasez de agua, cada vez hay más defensores de la ingesta de insectos, más nutritivos que el pollo o la vaca. Conozca cuáles son los más comestibles.
Domingo,  21  de Febrero, 2010
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TextO FOTOS EFE

Gusanos, saltamontes, grillos y hasta doscientas especies de insectos hacen las delicias de miles de paladares tailandeses y de eventuales turistas que se apuntan, muchas veces ebrios, a la dieta de estos nutritivos invertebrados.
Antiguamente, los campesinos en el norte y noroeste de Tailandia los consumían como un complemento alimenticio por su alto contenido nutritivo.
En los últimos años, su degustación se ha vuelto muy popular en Bangkok, adonde fueron introducidos por las familias que emigraban del medio rural.
"Los insectos son perfectos como aperitivo para acompañar con una cerveza o un vaso de whisky, aunque también hay gente que los toma con arroz", señaló Sakorn Boonduang, quien se dedica a vender estas pequeñas "delicias" en un mercado de la capital.
Los precios oscilan entre los 150 bat (unos cuatro dólares o tres euros) por el kilo de escarabajos enanos a los 300 (8 dólares) bat por el kilo de hormigas.
Preparados a la parrilla adquieren una textura crujiente y ahumada y se ingieren salpimentados, con pepinillos o bien unas guindillas.
Boonduang, de 31 años, explicó que la mayoría de los insectos tienen muchas proteínas y son bajos en grasa, con la excepción de las orondas larvas de seda, rellenas de una masa gelatinosa.
"Estas larvas son recolectadas en el norte del país, son las mismas que se utilizan para la elaboración de la seda", sostuvo la vendedora, quien añadió que algunas especies provienen de Camboya.
Muy cerca del puesto, una señora inserta ranas en forma de pinchitos que luego pone sobre unas brasas.
Su precio ronda los 80 bat por kilo (unos dos dólares y medio o un euro y medio).
Los turistas suelen contemplar con cierta repugnancia las ristras de batracios, con la excepción de los franceses, quienes sienten verdadera pasión por las ancas de rana bien preparadas.
Al caer la tarde, una cohorte de vendedores ambulantes recorre las calles de la capital con una amplia variedad de hormigas, grillos, cigarras, larvas de gusano o escarabajos.

verdaderos menús
Mientras que en Bangkok y en la región de Isán suelen consumir los insectos como una "tapa", en el norte del país algunos restaurantes elaboran verdaderos menús con platos como larvas fritas condimentadas con hierbas, pinchitos de escorpión acuático y escarabajos fluorescentes a la barbacoa.
La cada vez más extendida degustación de invertebrados ha llevado a algunos empresarios a enlatar estos pequeños manjares, que los tailandeses toman como si se tratase de frutos secos mientras andan por la calle o en casa.
No es raro encontrar a gente que considera la ingesta de "bichos" como un hábito exclusivo de aves y reptiles, pero los científicos coinciden en señalar los beneficios para la dieta humana de la entomofagia, como se conoce al consumo de insectos y artrópodos.

RICO EN PROTEínas
Un saltamontes contiene un 20 por ciento de proteínas, el filete de ternera un 27 por ciento y la oruga puede alcanzar hasta el 80 por ciento.
Algunos de estos invertebrados también aportan vitaminas, minerales, así como niveles de grasa más equilibrados que otro tipo de alimentos como el cerdo.
Además, los insectos producen proteínas a un ritmo muy superior a otros animales, veinte veces más que la vaca, con un consumo de agua mucho menor.

el mayor peligro
El mayor peligro de comer insectos consiste en que contengan insecticidas por las fumigaciones de los campos, por lo que es recomendable que estén bien lavados.
La entomofagia se practica en gran parte de Asia y África, y llega a considerarse alta cocina en países como México, Colombia y Costa Rica, así como algunas excepciones europeas como Italia, donde el queso casu marzu se deja fermentar con larvas vivas de insectos.
En la antigüedad, los griegos y los romanos degustaban con delectación una gran variedad de insectos, como cigarras y orugas.
Sin embargo, la mayor parte de los europeos en el presente no osarían llevarse a la boca un saltamontes o una termita a la brasa, aunque la langosta, al fin y al cabo un artrópodo al igual que la araña, se considera un manjar.

VARIEDAD DE PLATOS
Tarántulas fritas, escarabajos en escabeche, saltamontes salteados en ajo y perejil, gusanos fritos, ensalada de capullos de gusano de seda, sushi de hormigas culonas, tortilla de ciempiés, mermelada de termitas... ¡Escorpión vivo al vino!
¡Mmm! Para muchas culturas, este tapeo es un verdadero festín gastronómico e, incluso, una sofisticación apta sólo para carteras muy abultadas. Pero lo realmente provocador es que una comida con este menú reporta una inyección de proteínas más potente que zamparse un chuletón. De hecho, 100 gramos de gusanos, un alimento habitual en África Central, contienen 28 gramos de proteínas, mucho más de las que contiene la misma cantidad de pollo.

HORMIGAS A LA CENIZA
A la ecología, la economía y, por qué no, el sabor, debemos sumar la historia, ya que estos bichos han sido, en muchas culturas, alimento absolutamente normal. En Argelia, los nativos recolectaban langostas y las cocinaban con agua salada y secadas al sol. En Australia, los aborígenes han comido desde siempre todo tipo de insectos enterrados con cenizas en arena para quemar las alas y las patas. En Japón, actualmente, disfrutan de larvas de insectos acuáticos (zaza-mushi), saltamontes (inago), cigarras (semi), crisálidas de gusanos de seda (sangi)... En África comen grillos, saltamontes, larvas, escarabajos...En Camboya y Venezuela se zampan las tarántulas, cuyo sabor es muy parecido al de la carne de cangrejo. En Bali se relamen con snacks de libélula.
En China el escorpión está considerado como uno de los manjares más exclusivos. Los comen fritos con aceite muy caliente (así el veneno se convierte en inofensivo) o vivos. Esta última receta es muy curiosa. El cocinero los coge con una pinza y los sumerge en vino de arroz hasta que entran en estado comatoso; luego les corta el aguijón y se comen enteros. Saben a langostino.
Podría ser, en un futuro muy cercano, que el aumento de la población y el temido cambio climático acaben con nuestras fuentes tradicionales de alimentación. Entonces, "los insectos serán una opción atractiva".

la repulsión a comerlos
Mientras la mayoría de los occidentales ya encuentran repulsiva la misma idea de comer tales alimentos, no meditan dos veces para devorar un "hotdog" común y corriente, que posiblemente incluye entre sus ingredientes escroto, cerebro, labios, ojos, hocico, cola y tripas de vaca o cerdo. Una langosta de mar, considerada exquisitez en todo el mundo, es un feo artrópodo de aspecto insectoide lleno de patas, pinzas y antenas. Los moluscos, entre ellos los de tierra, se comen con gran placer en mesas distinguidas, y sin embargo antes de cocinarlos son animales gelatinosos, llenos de baba y por lo general de aspecto blando, humoroso y desagradable. Lo mismo puede pasar si se observa un pulpo antes de cocinarlo. Nuestra aversión a ciertos alimentos es determinada por costumbres y hábitos. Muchos insectos son deliciosos y contienen más proteínas, calorías y grasa que la cantidad equivalente de carne de vaca".

¿qué es la entomofagia?
La entomofagia, o costumbre de comer insectos, posiblemente se produce inadvertidamente en los países desarrollados, pero para muchas personas se trata de una decisión consciente. Las termitas tostadas representan un agasajo codiciado por muchos africanos; las chinches de agua gigantes al vapor son estimadas en Laos, al igual que las chinches tostadas de la madera en México.
En Brasil, las hormigas son servidas en una salsa y con curry en Tailandia, mientras en Indonesia los grillos se sazonan y se ponen al vapor envueltos en hojas de plátano.
En Argentina, los guaraníes suelen ampliar su dieta con unos riquísimos y gordos gusanos blancos de la palmera fritos (larvas de escarabajos). Alrededor del mundo con frecuencia se consumen insectos como las abejas, las orugas, las cigarras (platillo predilecto de Aristóteles), las moscas, los gusanos, los piojos e incluso los gusanos de seda.

“Un hotdog tiene escroto, cerebro, labios, ojos, hocico y tripas, sin embargo lo devoramos sin pensarlo”

 

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