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¿Existe alguna diferencia entre las posturas electorales?
Martes,  12 de Agosto, 2014

El ambiente electoral en Bolivia nos muestra más continuidades que innovaciones en el campo político. A pesar de existir distintas siglas y nombres diferentes, no son signo –en el fondo– de divergencia alguna. El lector se habrá percatado que en estos días electorales priman posturas e imposturas de cada uno de los bandos contrarios.

El Movimiento Al Socialismo (MAS) que quiere prolongar su estadía en el poder. Con un discurso –¿ya agotado?– etnopopulista. Donde nos muestra los grandes logros del gobierno a través de su exitosa campaña mediática. Obviamente no hacen mención a sus fracasos institucionales: ¿La justicia cambió algo en Bolivia con la elección por voto directo de sus magistrados?, ¿Valió la pena tanta inversión de dinero para el satélite Túpak Katari?, ¿En estos tiempos de cambio tuvo mejorías la burocracia estatal?, ¿Cambió sustancialmente la educación con la implementación de la Ley Avelino Siñani?, ¿Bolivia llegó a consolidarse como país autonómico?. Estas y muchas otras preguntas son las que están en el tapete.

Por otro lado, la oposición: el Movimiento Sin Miedo (MSM), Unidad Nacional (UN) y el Partido Demócrata Cristiano (CPD), proponen como solución nuevas reformas jurídicas, económicas y sociales. Se vuelven predecibles en su accionar y discurso: son demócratas convencidos; igualitarios; éticos a la altura de Cristo; solo buscan el bienestar de Bolivia; la patria está primero antes que cualquier interés personal y otras aburridas frases comunes. Pero el verdadero antagonismo está en la pugna por copar las instituciones estatales. Esta discusión “acalorada” es la disputa por puestos de trabajo. Para ser más claros por pegas. Los “fieles” militantes y sus altos dirigentes de cada partido se mueven por estas constelaciones muy humanas. Las marchas de cada partido, las largas caminatas, las concentraciones multitudinarias, el pintarrajeado de cada pared (urbano-rural) está inmerso una promesa esperanzadora: un puesto en la administración pública.

Esto no es algo nuevo de principios del siglo XXI. La historia de las ideas políticas nos muestra estas continuidades recurrentes. Lo que hace diferente a cada proceso son las coyunturas políticas. A principios del siglo XX el antagonismo político fue entre Liberales y Conservadores. Pasada la Guerra del Chaco (1932-1935), la disputa estuvo entre los resabios del liberalismo vs nacional-socialistas. A principios del siglo XXI la discusión estuvo entre los neoliberales y el etnopopulismo. Este pequeño recorrido nos refleja diferentes siglas, nombres y circunstancias sociales de cada época. Esto que parece antagónico, contrario y hasta altercado ideológico, son en realidad disputas que propugnan lo mismo: la toma del poder. Esta constante y continua posición y superposición de intereses de grupo, sector, clase y etnia son proyectos de poder disfrazados con un “nuevo” discurso esperanzador para el pueblo.

*Abogado