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Para qué hacerlo fácil, si podemos hacerlo difícil
Sábado,  9 de Agosto, 2014

D urante el siglo anterior las cosas eran fáciles de entender; había unos burgueses que exprimían a los proletarios y se enriquecían apropiándose de la plusvalía generada por su trabajo. Lo que correspondía hacer era liquidar a los cochinos capitalistas y estatizar los medios de producción. No había indignados, ni propuestas de identidad, esos problemas actuales de las clases medias.

En la Bolivia republicana nos identificábamos como cambas, collas y chapacos; luego con el Estado Plurinacional se complicó el espectro y ahora tenemos dos naciones dominantes, aimaras y quechua; los llunkus variopintos y treinta y cuatro michi naciones indígenas, además de los etcéteras o interculturales. Desapareció la nación boliviana.

Actualmente, por culpa de algunos sociólogos (no de aquellos de libro grueso, sino de los mixtificadores de policopiado y buena garganta) los problemas pasan a ser más simbólicos; dejamos de lado la economía, las relaciones de producción y los intereses de clase y entramos en el mundo de la psicología y sociología y esto de manos de intelectuales financiados por el capitalismo al que dicen detestar. Y por ahí va la cosa capitán Barbosa y así será mientras haya gas, minerales y buenos precios, después sálvese quien pueda.

Estos mixtificadores manejando algunas propuestas socialistas y de reivindicación étnica, pero sobre todo con ansias de poder y dominación, han tenido la habilidad de conseguir apoyo económico y político del Foro de San Pablo para encandilar a las masas y encumbrar a líderes indígenas, que luego instrumentan y usan.

Dueños absolutos del poder gubernamental tienen como meta avasallar y colonizar al resto de la nación boliviana. Su estrategia totalitaria de dominación contempla el uso del indigenismo de una parte de la población andina para avanzar en la ocupación de los llanos orientales y usando a los migrantes, los movimientos sociales y la nueva pluriburguesia se apoderan de la economía y las instituciones regionales. Finalmente, con un golpe orquestado, eliminan a la dirigencia opositora local, enjuiciándolos, encarcelándolos, exiliándolos, extorsionándolos y comprando a los más baratos, que después de usarlos desecharán. En el 2008 reportaba  Bruno Racua Neto, vía tarechi desde Brasilia: “Se entraron por el canchón, mataron algunos, secuestraron al cacique y ahora nos están corriendo de la casa”.

PANDO EN LA ENCRUCIJADA

Este accionar del Gobierno plurinacional lo podemos apreciar en todo el oriente y Tarija, pero con mayor crueldad, cinismo y procacidad en Pando, un pueblo de escasa población y localizado en un área estratégica para los intereses mercantiles aimara - quechua.

La masiva colonización ha excluido al pandino oriundo, al hombre de la selva, el héroe de la Columna Porvenir; ahora son los colonizadores masistas los dueños del territorio, en un espacio estratégico sobre la triple frontera. Sitio ideal para el proyecto geopolítico y los intereses mercantilistas, el contrabando y el narcotráfico.

Los datos estadísticos nos muestran que Cobija en los últimos diez años triplicó su población, pasando de veinte mil a sesenta mil habitantes. La mayoría de la población está compuesta por comerciantes paceños, orureños y cochabambinos y los nuevos barrios se llaman Evo Morales, García Linera, Juan Ramón Quintana y otro “33 Caminhones”.

Montevideo era un pequeño poblado ribereño, ahora es la localidad de Pando con mayor crecimiento y se llama Puerto Evo. Allí llegan los camiones con mercadería desde Chile y otros orígenes para pasarla al Brasil y algo al Perú. En el lugar no existe otra ley ni autoridad que la del "control social", de los comerciantes y contrabandistas, que dicen ser de Orinoca. (Puerto Evo, está en la ribera del río Rapirrán, en la triple frontera: Plácido de Castro - Brasil y Santa María - Perú).

Con este escenario es que estamos entrando en el proceso electoral en el cual además del uso abusivo del dinero y los bienes públicos, nos encontramos con un territorio ocupado y donde el voto del colonizador es el que va a decidir el destino de ese pueblo. No el voto del oriundo que quiere a su pueblo, ni el del migrante que piensa echar raíces y constituir allí su hogar; sino del colonizador que está circunstancialmente en el lugar movido por una estrategia política, o en procura de una coyuntura de negocios, una oportunidad de tráfico. Por esto es doblemente importante la actitud y responsabilidad electoral de los pandinos y la de aquellos que quieren a Pando como su hogar, para unirse y votar en las elecciones preservando así su futuro.

Como todo pueblo, los habitantes de la llanura (moxos y chiquitos) somos producto de nuestra historia, de nuestras costumbres, de nuestras tradiciones, una amalgama de los corazones y las mentes. Un pueblo desde su inicio mestizo, de cultura inclusiva y abierta al mundo, un pueblo trabajador que exige respeto a sus valores y forma de vida. Y estos valores son los que nuestros genuinos representantes deben preservar y defender en un marco democrático y para ello debemos votar y elegir con mucho cuidado, mirando quiénes son los candidatos, quiénes sus amigos, de dónde vienen y a dónde van.

Debemos tener en cuenta que los parlamentarios electos van a decidir por acción o por omisión el futuro de los bolivianos y el de sus descendientes, por eso es bueno saber por quién votar. Y para esto hay que proceder como cuando buscamos un mecánico, un zapatero, un zafrero, preguntándonos si sabe hacer correctamente su trabajo. Y en este caso como el trabajo es legislar, fiscalizar y cuidar que las cosas se hagan bien en favor de todos los bolivianos, deberíamos preguntarnos por la calidad de la persona, de su honestidad, su idoneidad y experiencia para el cargo.

Acerca del autor:
Ovidio--Roca-Avila
Ovidio Roca Avila
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