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Editorial/Opinión
Tribuna
Economía, justicia y colonialismo
Domingo,  14 de Marzo, 2021

¿Qué es imprescindible para que un sistema económico y político funcionen como todos deseamos? Es decir, que sean eficientes, eficaces y justos. 

Un sistema de economía que el Socialismo Siglo XXI pregona no es eficiente porque personas cargadas de ideología, que creen poseer la verdad y a quienes no les importa los datos/hechos son los que designan el destino de los recursos. Pero no son tontos. Una buena parte de los recursos se dirigen, directa o indirectamente, hacia ellos, hacia sus bolsillos. No es eficaz porque tanto derroche de recursos no alcanza para lograr un desarrollo sostenible y equitativo. No es justo, porque, además de que los gobernantes y dirigentes se llenan sus bolsillos, las prebendas y favoritismos son criterio de transferencia de recursos de todos los bolivianos hacia la gente que los mantiene en el poder. No podemos negar la realidad, recientemente hemos vivido esta situación. El gobierno de Evo y del MAS no ha sido eficiente porque los recursos han sido devorados por la corrupción y el despilfarro. No ha sido eficaz porque ahí tenemos la evidencia: coliseos y no hospitales, elefantes blancos que no producen porque están lejos de los centros de provisión y de los mercados, proyectos de “industrialización” que con cantos estúpidos e ignorantes de soberanía han espantado a la mejor tecnología y conocimiento técnico mundial.

Han mejorado en algo la equidad, pero a un costo grande de incitar el racismo y la división entre los bolivianos; tampoco ha sido sostenible porque esos recursos dependían del alto precio del gas que es obra de la suerte, no atribuible a Evo ni al MAS. Para aquellos lectores que dudan o desean más detalles sobre lo descrito en este párrafo, fijarse en la situación de las economías de Venezuela y Cuba. 

Un sistema de economía de mercado es eficiente porque se produce lo que se demanda; es decir, no se produce en vano. Y esa oferta y esa demanda se dan la mano cuando coinciden con el precio de lo producido y demandado. Este sistema de mercado es eficaz porque la producción responde a la demanda de la población, a lo que el consumidor desea comprar. Ahora bien, está lejos de ser un sistema económico justo porque no todos obtienen lo que quieren al precio que desean. ¿Por qué? Porque tanto personas como instituciones públicas y privadas se coluden para no permitir que la información sea transparente y accesible; así obtienen más beneficios que otros. Es decir, la información no fluye rápida y automáticamente a todos ni todos tienen el conocimiento de qué, cuando y dónde comprar. Aquí entra el abuso de poder y la falta de acatamiento a las leyes.

Empecemos por afirmar que la piedra angular de una democracia efectiva es el estado de derecho, el cumplimiento de las leyes. La democracia no es sinónimo de votar. Si las leyes se cumplen: la democracia es eficiente porque recoge las preferencias de toda la población (habilitada), es eficaz porque se hace lo que la mayoría decide considerando las preferencias de la minoría, y es justa porque cada voto vale igual. La democracia bajo el período de gobierno de Evo ha sido un espejismo porque, simple y llanamente, las leyes fueron dobladas y manipuladas a su antojo. Hubo elecciones, pero también fraude. La población fue representada, pero las minorías aplastadas. Las leyes no se aplicaron a todos por igual. Aquel que no era del MAS era enemigo del “proceso de cambio”; es decir, de los intereses de Evo y del MAS. En una conferencia de prensa el 17 de noviembre pasado, Evo volvió a demostrar que los intereses del MAS están por encima de Bolivia: “Quiero advertir a los militantes, simpatizantes, autoridades, a todos, primero está nuestro movimiento político y es un movimiento político de la liberación, segundo el programa de gobierno y tercero de los candidatos.”

Esta comprobado que el modelo “sucialista”, o democracia del Socialismo Siglo XXI, no es democracia porque la ley está representada por una persona. Nuevamente, el lector puede leer mayores detalles con las experiencias de Cuba y Venezuela.

Todas las distorsiones y abusos, tanto en la economía como en la democracia, parecen no haber sido suficientes - ¡ahora van por más! El MAS se llena la boca de soberanía y se crean instancias gubernamentales en contra del colonialismo, pero, paradójica e irónicamente, estamos en dirección a ello.

Se empezó por diezmar al Ministerio de Relaciones Exteriores porque ahí se dará la luz verde para que entren cubanos y venezolanos bajo “convenios azules” confidenciales. Estos países necesitan de Bolivia porque están en una desgracia económica y necesitan de nuestros recursos productivos. Es más, esta colonización ya empezó en el anterior gobierno: ¿cuándo, en nuestra historia, hemos pagado sueldos de miles de ciudadanos cubanos y venezolanos que fungían de médicos o, más abiertamente, de seguridad y asesores del Presidente? ¿Alguna vez en las décadas de los 80s y 90s hemos pagado a súbditos extranjeros, especialmente del “imperio”, con dinero de los bolivianos? 

Como los “médicos”, estos extranjeros ocuparían puestos clave, detrás de bambalinas, en los ministerios del Gobierno y de Defensa, para mantener al gobierno en el poder y saquear lo que se pueda hacia sus países. Ahí también podrían tener su espacio los rusos apuntalada por su diplomacia de la vacuna, venta de su armamento, y doctrina militar “anti-imperio”. Los chinos ya tienen su parte. Ya se les dio cabida para instalar su tecnología barata y endeudarnos. Así nos mantenemos en la órbita de los rusos y los chinos colonizados y estafados por los cubanos y venezolanos. El “movimiento de liberación” de Evo es “movimiento al colonialismo”.

Esta segunda parte del “evismo” será, en gran medida, cortesía de nuestros políticos “opositores” que no se unieron y, más bien, primaron sus intereses personales. El único caso que tenía legitimidad de postularse para presidente era el principal opositor en la contienda electoral del 2019 y así se ganó legítimamente un puesto en la elección del 2020. Ahora esa “oposición” es solo de nombre porque el MAS tuvo la astucia de cambiar las reglas del juego en el Congreso con argucias aprovechando de sus dos tercios para que ahora se apruebe todo con simple mayoría. 

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Oscar--Antezana-Malpartida-
Oscar Antezana Malpartida
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