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 21 de Junio de 2021
Editorial/Opinión
Tribuna
En tiempos de populismo y coronavirus: Apocalipsis cap. 2
Miércoles,  3  de Febrero, 2021

La banda de los cinco castrochavistas, en Cuba, Venezuela, Nicaragua, Argentina y Bolivia, usando figuras democráticas como las elecciones, instaura un nuevo tipo de dictadura solapada; el populismo, destinada a controlar el poder, destruyendo la libertad, aboliendo la verdad, negando la realidad,  propagando el odio y suprimiendo la historia para reescribirla a su gusto y sabor.

Cuando los partidos populistas toman el poder y el aparato del Estado, inmediatamente colocan a sus militantes como funcionarios públicos a su servicio. Estos funcionarios populistas viven prendidos a las pegas del Estado como sanguijuelas y se van apoderando y chupando el aparato del Gobierno, con la ingenua o estúpida complacencia del pueblo (irónicamente el soberano).

Los populistas cocaleros en realidad no hacen gestión de gobierno, no buscan ni se preocupan de solucionar los problemas y carencias de la sociedad, solo se enriquecen mientras les echan la culpa de todo a los anteriores gobiernos. Su receta exitosa en Bolivia y por la que permanecen en el poder es la coca y la economía ilegal, bajo total impunidad.

El sentido común nos dice que lo correcto y constructivo en una autoridad gubernamental, es hacer una autocrítica integral de su gestión y no sólo criticar del predecesor como causante de todos los males, pero esto no es cool.

Ellos manejan su propaganda dirigida, no a la persona sino a la masa, en la cual la personalidad del individuo se diluye y queda envuelta en falacias, falsas expectativas y las esperanzas comunes que las sustentan. 

Manipulan a la población hasta llevarlos a la desesperación, jugando con sus necesidades, miedos y resentimientos, para que luego busquen la protección del caudillo el que la induce a la confrontación contra los opositores en base a odios y mentiras.

En los sistemas socialistas y comunistas, el modelo económico es absolutamente sui géneris y las compras de bienes y servicios se orientan según una lógica distinta a la del mercado.

La doctrina del Partido comunista, parte del Principio de la satisfacción de las necesidades básicas para absolutamente todos los habitantes, cosa que nunca cumplieron. Según el modelo, estas necesidades tienen que ser satisfechas por empresas del Estado y a precios subvencionados, los que no reflejan el verdadero valor, es decir el valor del mercado mundial. 

Los precios de las mercancías son determinados exclusivamente por el Estado en base a las presunciones de los costos de producción y no a su demanda en el mercado. Esto conduce a que productos muy solicitados desaparecen de las tiendas y luego se venden en el Mercado Negro al triple de su precio oficial. O que productos subvencionados (esto lo hemos visto en Cuba) como el pan, son comprados en cantidad para alimentar a gallinas y chanchos. O que el gas, cuyo precio es irrisorio, se lo deja ardiendo sin sentido; total no cuesta nada. El resultado de este modelo quebró la URSS, Cuba y todos los que lo aplican.

El Populismo cocalero vivió feliz durante su periodo de gobierno, una época de vacas gordas y sin coronavirus chino. En este periodo los ingresos del país, gracias a los altos precios del gas y los minerales, fueron los más altos de toda la historia nacional, sumando en diez años alrededor de US $130.000MM.

Se endeudaron lo mas que pudieron y como resultado de su destroza gestión y latrocinio, actualmente la deuda externa de Bolivia alcanza los US $11.267MM, casi cinco veces más que la de 2006, cuando el cocalero Morales llegó al poder. Una deuda externa que el Presidente Arce contrajo como Ministro de Economía del cocalero.

Ahora están intentando aplicar la maravillosa fórmula populista, que indica que cuando la deuda es muy grande lo único que debe hacerse es aumentarla. En consecuencia se busca nuevo endeudamiento a través de préstamos y emisiones de deuda. A su vez Lucho le pide a la comunidad internacional que se conmueva con este país pobre e indígena y usa como postal, la cara del Vice aimara Choquehuanca.

Bajo el populismo el control totalitario del poder, se basa en el odio, los dólares y las armas. En Bolivia se lo hace con el discurso del odio; la coca, el narcotráfico, el contrabando (dólares) y el apoyo de las fuerzas armadas y de los cárteles internacionales (armas).

Acerca del autor:
Ovidio--Roca-Avila
Ovidio Roca Avila
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