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 27 de Febrero de 2021
Editorial/Opinión
Clepsidra
Generala de tontos
Jueves,  14  de Noviembre, 2019

Se fue como estaba previsto, mas no como cuando llegó, con chompa a rayas y ojotas. Se fue desde el aeropuerto que mandó construir, exclusivamente para él y sus socios, en un súper jet de lujo, exhibiendo una bandera que no era la whipala y tampoco la boliviana. 

A su arribo al exilio dorado, en un arranque de sinceridad involuntaria, el fugado expresidente, refiriéndose a las razones de su partida, manifestó que ésta se debía a un golpe de estado cívico policial, una versión muy diferente a la que sus adláteres manejan y viralizan por doquier, aduciendo que ésta se debe a un golpe de estado militar, afirmación que rápidamente fue desmentida por su amigo y aliado Luis Almagro, Secretario General de la OEA, al afirmar que: “Sí hubo golpe de estado en Bolivia, pero este fue el 20 de octubre, cuando se cometió el fraude electoral que tenia como resultado el triunfo de Evo Morales en primera vuelta”.

Tal aserción nos remontó a los primeros años de mandato del prófugo cuando, para graficar su gestión, solía asemejarla con una partida de cacho y afirmaba: “lo que se ve, se anota”.

Al establecer semejante paralelismo Evo Morales Ayma se auto incrimina, ya que en esta partida de catorce años de gobierno, con dados cargados, ¡no se pudo anotar nada, pues nada se ha visto todavía! En cada tiro de cubilete el pueblo salió perdiendo una millonada de dólares, como fue el caso de la malhadada asamblea constituyente, donde nos hizo una tripleta de más de veinte millones de dólares al mantener una cohorte de manganzones que, en 15 meses de infructuoso funcionamiento, no fueron capaces de redactar ni un solo artículo de la proyectada carta magna, y hasta hoy, hacen de Bolivia un país ingobernable.

Con una “trica de asesinos” trató de ganar la partida en La Calancha; Huanuni, Cochabamba; Santa Cruz; Camiri; Sucre y Bermejo dejando un saldo de muertos y heridos esparcidos sobre la mesa de juego.  Otras jugadas realizadas con trampa como la del 21 de febrero de 2016, fueron aquellas que, a un ritmo de dos mensuales, habrían hecho palidecer de envidia hasta a los más astutos fulleros neoliberales: como la adscripción al famoso Foro de Sao Paulo, causante de nuestras penurias. Como olvidar la “dormida de cuadras” que nos hizo con la “nacionalización de YPFB”, la “nacionalización de ENTEL”, la “nacionalización de Vinto”, la “nacionalización de las refinerías”, que nos dejaron sin un centavo en la chauchera y a merced de los trapisondistas que nos vendieron esa chatarra.

La construcción de consensos en una democracia sea en el juego o en el difícil arte de gobernar, contempla obligatoriamente la estricta observancia de las normas preestablecidas para dicho efecto. De ahí que en esta “partida de cacho” como ha llamado Evo a su gobierno, los bolivianos vemos, con estupor, que ya la tuvimos perdida desde un principio. Que, mientras inocentemente la estábamos jugando con la modalidad tradicional, en la expectativa de que esta acate las pautas de una estrategia de cambio, hacia un nuevo estado de cosas; el “Estadista” estaba jugando con reglas del juego que obedecían a un etnocentrismo comunistoide, con mezcla de chavismo castrista y cantinflesco, ininteligible hasta para los hermanos Marx. En síntesis: Nos hizo jugar una genérala de tontos.

Acerca del autor:
Alvaro--Riveros-Tejada
Alvaro Riveros Tejada
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