Siguenos en:
Jueves
 24 de Octubre de 2019
Editorial/Opinión
Editorial
Drogas: Un punto de inflexión
Martes,  14 de Mayo, 2019
Drogas:-Un-punto-de-inflexion

El caso del narcotraficante Pedro Montenegro puede constituirse en un punto de inflexión importante para el futuro del régimen que conduce Evo Morales y al mismo tiempo para el destino del país que ha estado marcado por elementos muy intensos desde el punto de vista político y también por otros factores como la producción de coca y el narcotráfico, aunque resulta muy difícil desprender ambos aspectos.

En primer lugar, el Gobierno ya no está en condiciones de negar que el país vive un auge en la producción y exportación de drogas. Las evidencias sobran, se han multiplicado durante estos trece años de enorme estímulo a la producción de coca, sin embargo, con el arresto de un individuo de la talla de Montenegro, con amplios nexos en la Policía, la justicia y otras instancias del poder; que estuvo oculto y protegido durante varios años, acumulando una gran fortuna con la que fue capaz de comprar conciencias, no queda ninguna duda de que nuestro territorio ha sido penetrado por grandes organizaciones mafiosas con la capacidad de corroer el tejido institucional y social del país.

El régimen ya no puede seguir insistiendo que Bolivia está libre de los grandes cárteles y tampoco afirmar que su modelo de lucha contra las drogas es exitoso. Cómo se puede entender que luego de más de una década de intensa batalla, sea la primera vez que caiga un “pez gordo” del narcotráfico, cuya existencia cobró notoriedad pública por pura casualidad, por una aparente riña conyugal, debajo de la cual existía una podredumbre de la que supuestamente nadie había tenido conocimiento. A la opinión pública le cuesta creer que todo este entramado que rodeaba a Montenegro, su amplia red de contactos e influencias era absolutamente desconocido para las altas cúpulas del Gobierno, que insisten constantemente en el alto nivel de eficiencia de las estructuras de combate al narcotráfico, que hace una década actúan sin el auxilio de la cooperación internacional.

Por último, el Gobierno ya no está en condiciones de negar que tanto el auge como la connivencia manifiesta, son el resultado de las políticas que han estado favoreciendo el incremento de los cultivos de coca. Junto al aumento de las plantaciones, se han multiplicado las zonas rojas del narcotráfico, se han laxado los sistemas de control y han proliferado las denominadas “narco-comunidades”, que no son más que la expresión de la excesiva tolerancia política y social del delito.

Las autoridades intentan convencer que la entrega de Montenegro cierra un ciclo, pero es evidente que debería abrirlo. Es la gran oportunidad de que un proceso político que ayudó a generar esta situación, también genere los antídotos que se necesitan aplicar para que este fenómeno no siga creciendo hasta niveles monstruosos como ha ocurrido en Colombia, México y está sucediendo en Venezuela, donde los gobernantes se aferran al poder simplemente para proteger el “narco-estado” que han edificado.

Las autoridades intentan convencer que la entrega de Montenegro cierra un ciclo, pero es evidente que debería abrirlo. Es la gran oportunidad de que un proceso político que ayudó a generar esta situación, también genere los antídotos que se necesitan aplicar para que este fenómeno no siga creciendo hasta niveles monstruosos.